Matías Umpierrez va hilando historias en escena que revelan distintas formas de incitar el odio o provocar su liberación a lo largo de la historia: desde la caza mitológica de unicornios o la matanza masiva de gatos en la Francia del siglo XVIII, hasta la danza protesta toyi-toyi contra el apartheid, el uso de Facebook para propagar mensajes de odio en Myanmar, o el caso reciente de un adolescente cuya relación con un chatbot de inteligencia artificial terminó en suicidio.


Ambientada con una escenografía basada en proyecciones, paisajes sonoros, discursos políticos y conversaciones telefónicas, en la que se usan dispositivos analógicos (radios, tocadiscos, teléfonos de línea, contestadoras
automáticas) para crear paisajes sonoros y ficciones y también digitales, que también reproducen miedos colectivos y utopías. El resultado es una conferencia-performance concebida como instalación, presentada como el desmontaje de la sociedad teatral en la que vivimos, que muestra cómo el odio atraviesa siglos, culturas y tecnologías. Contemporánea Conde Duque.