Miguel Rellán es el adaptador y director de esta función basada en la obra en la que las reporteras Maruja Torres y Mónica García Prieto discuten sobre periodismo, feminismo y transformación social, entre otros temas, en una conversación publicada por la Revista 5W. Hablamos con el actor y director.
-¿Cómo te surgió la idea de llevar a escena este texto?
Voy en metro leyendo siempre y un día estaba leyendo “Contarlo para no olvidar”, un texto poco conocido en aquel momento. Lo compré en la librería madrileña La Buena Vida. Al terminarlo pensé que “no era justo que se quedara en el ámbito reducido de una  editorial prestigiosa pero sencilla. Y pensé ¿y si hacemos una obra de teatro con este texto?. Se lo propuse a Carme Portaceli, anterior directora del Teatro Español y me lo aceptó. Y ahora Natalia Menéndez como nueva directora la ha recuperado porque tampoco pudimos estrenarla por la declaración del estado de alarma del 14 de Marzo.
– ¿Qué ha sido lo más complicado en el proceso de adaptar este texto a una obra de teatro?
La dificultad ha estado en decidir a qué se renunciaba porque ya el libro era una selección de unas cuantas horas de charla, de lo cual se deduce que ya en él no sobraba nada. Había que dejarlo en una hora y cuarto, tiempo que dura la obra de teatro. Pero lo más importante está en la función.
– ¿De qué nos hablan estas dos grandes reporteras?
Hacen un repaso exhaustivo a muchos aspectos de sus respectivos trabajos y hablan sobre periodismo o feminismo, entre otros temas. Hablan al principio de sus comienzos como periodistas, recuerdan sus primeras crónicas. Cuentan anécdotas de sus inicios. Se presentan al espectador. Maruja es un referente para Mónica y cuenta lo que le pasó en esas guerras inacabables como la de Oriente Medio que sigue porque no interesa que se acabe. Hablan sobre la desinformación y sobre quién decide que se hable de Venezuela y no de Guinea Ecuatorial, por ejemplo. Plantean preguntas como ¿Estamos informados o entretenidos? ¿La información supone conocimiento? ¿En el negocio de la información mandan las empresas?, ¿Es verdad todo lo que nos cuentan?, ¿Es cierto que vivimos en la época del titular y que casi nadie se interesa por la lectura de fondo?
Hablan también, desde dos puntos de vista diferentes, de los cambios en la prensa, del machismo en las redacciones. Yo creo que los ciudadanos somos los culpables porque en general no leemos lo suficiente y muchos no quieren leer. Nos conformamos con lo que nos cuentan. La dificultad de informarnos bien es muy difícil. De eso también se habla en la función.
– Es una conversación que puede parecer desde fuera como “muy profunda y muy dramática” pero, ¿hay espacio para otro tipo de momentos?
Es una conversación profunda, interesantísima, que también tiene muchos momentos de humor y de esperanza. He tenido cuidado para que el espectador no se aburra.
– ¿Cómo son estas dos mujeres?
He hablado mucho con las dos periodistas antes de hacer la adaptación también. Es muy interesante comprobar que Maruja Torres no es una mujer amargada pero tiene una gran dosis de escepticismo. Parece que “está de vuelta de todo”, aunque va vestida de colores. Y Mónica va de negro pero tiene esperanza, es más optimista.
– ¿Qué destacarías de Nuria González y Nuria Mencía, las dos actrices protagonistas?
Las dos actrices son maravillosas. Las dos son buenas personas, tienen mucha experiencia, saben lo que tienen entre manos. Saben hacer trabajo en equipo. Tienen talento porque como digo muchas veces “si no hay mata, no hay patata”. Tienen toda la técnica aprendida. Hemos trabajado muy bien los tres, nos hemos puesto de acuerdo en cómo debía avanzar la obra, hemos hablado mucho durante los ensayos y es un placer verlas trabajar.
– ¿Por qué deberían ir a ver esta obra?
A los que no les gusta el Teatro o no saben que les gusta les invito a que lo prueben. Hace poco unos conocidos me comentaban que “hacía 14 años que no iban al Teatro” y otros me han dicho “voy por primera vez al Teatro” y tenían 32 años. Para mí son situaciones inauditas, que me dejan perplejo. Por eso, desde aquí, invito a todos a que se den la oportunidad de ir al Teatro porque seguramente les encantará. A mí me parece que el Teatro, aparte de divertir o de no aburrir, tiene que conseguir que me pase algo, que me haga preguntas, que salga distinto a cuando entré en la sala, que me invite a reflexionar, que me estimule para conversar con mis amigos, que me emocione. Creo que todo eso lo consigue “Contarlo para no olvidar”.
– ¿Cómo es la puesta en escena con la escenografía y vestuario de Mónica Boromello y la composición musical de Germán Ponte y Linnea Weiss?
Siempre he tenido en mente que esta conversación sería ideal si fuera radiofónica. Quería que la acción se desarrollara en un sitio indeterminado. Es un lugar abstracto porque no se sabe muy bien donde están las protagonistas. Llegan con unas bolsas y en un determinado momento se van. La escenografía y la música remiten de lejos a un sitio incómodo, con hierros oxidados en el que huele mal… Quiero que los espectadores se vayan introduciendo en otro sitio distinto de lo profano cuando hayan pasado unos minutos sentados en las butacas. Al principio hay oscuridad, hay voces y hay una música para que se vayan metiendo en el ambiente. Es una mezcla que espero que produzca una reacción bonita en el espectador.
– Tienes una larga carrera como actor y en los últimos años estás muy centrado en el Teatro, tanto como intérprete como director teatral, ¿por qué crees que debería estudiarse más Teatro en otros ámbitos, como el escolar?
Debería ser una asignatura del colegio y de los institutos porque todo es positivo cuando se hace Teatro. Te quita la timidez, te obliga a hablar en público, aprendes a equivocarte, aprendes a darte cuenta de que no pasa nada si te equivocas, transmite buenos valores, es divertido…. Del 8 de septiembre al 4 de octubre. Teatro Español (Sala Margarita Xirgu). www.teatroespanol.es