Imanol y Jon Arias, Jorge Basanta, Cristina de Inza, Fran Calvo, Carlos Serrano-Clark y Virginia Flores llevan a escena esta magnífica versión de la obra de Arthur Miller producida por Okapi Producciones. Les ha dirigido el prestigioso director argentino Rubén Szuchmacher.

 

En escena la crueldad de un capitalismo salvaje en el que el ser humano sólo vale lo que sea capaz de producir, la frustración por los sueños no cumplidos, la incapacidad de padres e hijos para expresarse su amor, las complejas relaciones de pareja, y la necesidad de triunfar y ser aceptado por los demás…

La función nos narra las últimas 24 horas de la vida del viajante Willy Loman, quien, según IMANOL ARIAS (que le da vida en esta función), “regresa destrozado de un viaje imposible, de un trabajo que no llegó a hacer, con una sensación de quererse “marchar”. El relato de la obra hace que Willy piense que “uno empieza a ser más valioso muerto que vivo”. Apela al cumplimiento de la paga de su pensión para quitarse del medio y para que sus hijos Biff y Happy puedan tener una vida mejor, pese a ser unos fracasados por su relación con él. Es la lucha de su vida, por su mujer y por lo que deja detrás…Willy es un personaje con el que uno sueña cuando se tiene la edad adecuada y el gran amor y el respeto que yo le tengo al Teatro. No te deja indiferente, te revuelve, no te deja dormir. Construirlo es endemoniado. Lo amas desde el principio pero no se deja. Es una partitura musical llena de contradicciones. Es un rayo que te parte el alma. De germen del mejor trigo antiguo.”

Desde su estreno en 1949 en Broadway (Nueva York), “La muerte de un viajante” ha cosechado muchos éxitos. Es una de las obras teatrales que más se estudia en las escuelas teatrales de todo el Mundo y despierta un gran interés entre los jóvenes actores/actrices. Habla de temas intemporales, universales, que afectan a cualquiera y que, por desgracia, siguen de “rabiosa actualidad”: la crueldad de un capitalismo salvaje en el que el ser humano sólo vale lo que sea capaz de producir, la frustración por los sueños no cumplidos, la incapacidad de padres e hijos para expresarse su amor, las complejas relaciones de pareja, y la necesidad de triunfar y ser aceptado por los demás.

Como comenta Imanol, “esta obra es impactante en lo que cuenta y en cómo lo cuenta. Tiene mucha diversidad y es muy moderna. Juega con el espacio y el tiempo. Hay escenas presentes e imaginadas dentro de las escenas presentes… Es un juego con la verdad y con la mentira. Es un privilegio para nuestra compañía llevarla a un Teatro”. Y añade “Willy Loman es una de esas figuras teatrales que roza el antihéroe. Es el hombre frágil y de mentira que tiene una imagen externa. El hombre que es un símbolo del fracaso pero que pelea por reconstruir sus sueños. Es un mentiroso, pero que ha fracasado en una forma de ver el Mundo en la que la presencia es lo que vale. La personalidad es lo que importa. El pobre Willy, en vez de seguir sus instintos de libertad, sus recuerdos de niñez con su padre en la carretera, se “enamora” de la imagen de la muerte de un viajante en la que cientos de viajantes y de clientes fueron a su funeral. Eso le partió el alma. Quedó tocado por esa decisión. Está continuamente soñando con esa libertad y destroza la educación de sus hijos. Los engaña, les obliga a ser salvajes, a ser disciplinados. Son la imagen de su propio fracaso…”. Teatro Infanta Isabel. Más información sobre horarios y precios en MUERTE DE UN VIAJANTE | Teatro Infanta Isabel