NATALIA HERNÁNDEZ y JUAN VINUESA son dos de los protagonistas de “Shock 2 (la tormenta y la guerra)”, continuación de la obra “Shock 1 (el Cóndor y el Puma)” en la que también actúan. Según Andrés Lima, su director y coautor junto a Albert Boronat de la dramaturgia, “los intereses siguen siendo los mismos. El poder sigue teniendo el mismo interés en prevalecer y eso no va a cambiar”.

-Preséntanos a los personajes que interpretas en escena…

Natalia Hernández: En la función aparecen 40 personajes, algunos de ellos muy reconocibles. Yo represento a una comandate kurda, a Ana Botella, a Nancy Reagan y a la soldado Sabrina, destinada en la cárcel de Abu Graib en la guerra de Irak, entre otros. También participo en el Coro. Es un abanico de personalidades muy distintas. 

Juan Vinuesa: Doy vida a Yaser, un árabe que se pregunta sobre el desastre del «Gran Levante», a un actor que interpreta a José María Aznar, a un soldado que torturó a los prisioneros de Abu Ghraib, a Boris Yeltsin, a un periodista y estoy en el Coro.

-Andrés Lima comenta que: “esta obra habla de nuestra historia reciente y de cómo el neoliberalismo ha sabido avanzar como una apisonadora hasta el día de hoy…”, ¿qué más le podemos contar a los espectadores sobre la historia de esta función? 

Natalia Hernández: Aparte de hacer un resumen de la historia reciente, hay escenas más íntimas, historias reales de gente que ha vivido en primera persona esos momentos históricos  como civiles, soldados, periodistas… Creo que estos personajes ayudan a que el espectador empatice con lo que sucedió.

Juan Vinuesa: Ayuda mucho la manera en la que Andrés y el equipo de autores han dado voz a la gente de la calle. El neoliberalismo avanza, oprime, mata… pero la víctima es el pueblo y para conocer la historia hay que escucharle. Además, hay algo en esta función que la hace más terrorífica: la perspectiva que te da el tiempo.

¿Cómo ha resuelto Andrés Lima la transición de escenas y la mezcla de ciudades, países y de historias? 

Natalia Hernández: Desde dentro lo vivimos de una forma muy fluida, supongo que desde el público también. Es un trabajo de equipo. Aparte del trabajo de dirección de Andrés Lima y de las interpretaciones, hay cuatro pantallas en las que se proyectan a veces momentos históricos, otras veces textos o videocreaciones (de Miquel Raio) que apoyan toda la narración, y  la música maravillosa de Jaume Manresa que arropa las transiciones y el espectáculo. 

 

“Shock 2…” empieza donde acabó Shock 1 (El Cóndor y el Puma), que iniciaba con el auge de la doctrina monetarista de Milton Friedman y sus Chicago Boys (Universidad de Chicago), y que continúa avanzando a través de la segunda mitad del siglo XX. Los primeros experimentos del shock económico y militar son el golpe de estado de Pinochet en Chile seguido de la Operación Cóndor en gran parte de América Latina, maridando economías neoliberales con regímenes dictatoriales impuestos por la violencia y la violación de los derechos humanos. Comienza en los años 80, con la revolución conservadora capitaneada en Europa por Margaret Thatcher y en EEUU por Ronald Reagan y culmina en el primer gran shock del siglo XXI: la guerra de Irak, guerra en la que fuimos partícipes. 

– También dice Lima que: “esta obra habla de reflexionar sobre en qué medida somos partícipes de nuestra historia, de nuestros shocks, de nuestros golpes, de nuestra violencia…, ¿estás de acuerdo?

J.V.: Por supuesto. Parece que la violencia es algo que solo ejercen los otros. Que no se nos olvide que no hace mucho estábamos participando en una guerra y, a día de hoy, hay incluso quien sigue apoyando aquella decisión. Con usar eufemismos como “intervención” o “guerra preventiva” su conciencia queda tranquila.

N. H.: Estamos tan metidos en nuestras rutinas que no tenemos tiempo, o no lo sacamos, para pararnos a cuestionar lo que sucede a nuestro alrededor. Y mucho menos lo que sucede un poco más lejos de nuestras fronteras. 

«El humor está en el patetismo del poder. En esa frase que decía Eugenio Trías: “entre lo sublime y lo ridículo solo hay un paso”

-¿Qué crees que quieren transmitirles los autores a los espectadores? 

N.H.: «Shock» es teatro documental, está basado en hechos reales, así que contar todo lo que contamos en el escenario es como ponerlo todo en 3D o más allá. Intentar revivir de alguna manera todos esos instantes históricos.

– En esta función también hay humor, ¿dónde reside? 

J.V.: En el patetismo del poder. En esa frase que decía Eugenio Trías: “entre lo sublime y lo ridículo solo hay un paso”.

N.H.: Hay que reírse de todo. Creo que es una maravillosa manera de contar las cosas y de llegar al espectador. Supongo que en esta función el humor reside en los momentos históricos que, vistos con la distancia del tiempo, dan risa. Otras veces no sabes si reír o llorar. Hay momentos que no puedes creer que hayan sido verdad. La función tiene escenas muy duras, y el espectador necesita esos instantes de risa, de respiro. 

-¿Qué destacarías de los elementos escenográficos?

J. V.: Que Beatriz San Juan es una mezcla de David Copperfield y Serena Williams. Bea es magia y fuerza y, sin darse importancia, nos ayuda muchísimo a entender los personajes. Completan el elenco Antonio Durán «Morris», Alba Flores, Guillermo Toledo, María Morales y Paco Ochoa. Cada uno de ellos interpreta también a muchos personajes.

“Shock 1” es también teatro-documental donde se representa la historia, pero para conocerla desde la emoción. Según sus autores: “El capitalismo imperante de hoy se fragua durante mucho tiempo pero tiene un impulso fundamental tras el final de la segunda guerra mundial, en parte gracias, o a pesar, de la Doctrina del Shock. Los primeros experimentos del shock económico y militar son el golpe de estado de Pinochet en Chile seguido de la Operación Cóndor en gran parte de América Latina, maridando economías neoliberales con regímenes dictatoriales impuestos por la violencia y la violación de los derechos humanos”, ha comentado Andrés Lima. En “Shock 1” intervienen los mismos actores (excepto Alba Flores) y actúa también Esteban Meloni. Ambas son coproducciones del Centro Dramático Nacional y Check-in Producciones.