Natalia Menéndez es la directora de esta función escrita y protagonizada por la actriz Ana Rayo. Según comenta la actriz, “es un repaso a la historia de la mujer en España desde la perspectiva personal y única de una madre y una hija que nos cuentan sus vidas desde los años 50 hasta hoy. Una vida marcada por un drama que unirá profundamente a estas dos mujeres separadas por la vida y la educación, dos mujeres que supieron transformar el horror en el amor más puro…”. Charlamos con la también directora del Teatro Español sobre esta coproducción del Teatro Español y Barco Pirata.

-Dices en la presentación de esta función que “siento que Ana Rayo, su autora y protagonista, se desnuda ante nosotros con un texto desgarrador, divertido, comprometido y feminista…”

Es un salto muy valiente de su propia historia y también de su capacidad interpretativa. Avanza en una escenografía conceptual y abstracta que, a su vez, está cargada de emocionalidad del personaje. Se atreve con estilos teatrales diversos como el teatro de objetos, el teatro más cabaretero, el teatro simbolista, el teatro más crudo y con un trabajo singular de su fisicidad, donde aborda con sencillez el humor y el dolor. Le acompañan los sonidos, los rumores, las voces y la luz, que encarnan las personas más importantes de su vida.

Me conmueven sus palabras casi como los golpes que recibió junto a su madre, coprotagonista de esta historia. Entre bromas, tacos y veras pasamos de los años cincuenta hasta nuestros días. En realidad, las bromas sirven para colarnos su dolor, su sorpresa ante un modo de educar a las mujeres en los años franquistas. 

-También dices que “Ana Rayo escribe para sobrepasar una crisis existencial y que consigue hacer un estremecedor homenaje a su madre y a sí misma. Víctimas de una educación injusta, inquietante y trastornada”. ¿Qué etapas de su vida veremos en escena?

Desde 1943, año en el que nació su madre, hasta la década del 2010, Ana Rayo nos implica en su confesión. Con un cierto equilibrio entre el conocimiento, el descaro y la franqueza, aborda su niñez, adolescencia, juventud y madurez. Entre pies descalzos y tacones discurrimos estremeciéndonos, sonriendo y aprendiendo una forma de superación.

 

-Comenta Ana Rayo que “El mayor drama, vivido con todo su dolor, guarda una lección maravillosa que cambia tu vida para siempre. La vida no es lo que nos pasa, sino la forma en la que vivimos eso que nos pasa…”, ¿estás de acuerdo? ¿Por qué?

Es fundamental la manera en cómo afrontamos lo que nos pasa. Es este vínculo sobre cómo vivir lo que nos pasa lo que nos ha unido a Rayo y a mí. Como la mayoría de las personas, hemos transitado por experiencias dolorosas y ambas hemos aprendido que la actitud hace variar o transforma las situaciones. Este montaje tiene como objetivo despertar conciencias y ayudar a remontar de experiencias traumáticas.

-En escena nos hablará de respeto hacia las mujeres, de hipocresía, de doble moral y de la educación machista, ¿de qué otros temas?

Ofrece temas como las ganas de vivir, la manera en que nos comprometemos con nosotras, con la familia y con nuestra sociedad. Aborda el cuidado, el buen trato, la capacidad de superación, de ayudar, de autoayudarnos. Y siento que saldremos del espectáculo con esperanza, con una particular idea de la solidaridad y del crecimiento.

-Como responsables de la ambientación escenográfica habeis elegido a tres grandes profesionales. Háblanos por favor de la escenografía de Alfonso Barajas, de la iluminación de Juanjo Llorens y del vestuario de Lorenzo Caprile…

El relato de Rayo les traspasó a todos y quisieron simbolizar con sensibilidad, delicadeza, contundencia, empatía y color el periplo para conquistar esa nueva realidad.

Quiero hablar también del trabajo de Mónica Runde como coreógrafa, transitando todas las ideas propuestas por el relato y la dirección, poniendo en valor el movimiento de Ana Rayo, sacándole punta a su rabia, a su ira y a su sentido del humor. Con Mariano Marín, el creador del espacio sonoro, ha dado voz a la madre desde sonido caseros.

-¿Quiénes son los actores que pondrán las voces en off? ¿Qué aportan en el desarrollo de la historia de la función?

Las voces en off son todas las que Ana escucha y que convierten el mónologo en un diálogo de los seres que le han marcado, que le importan o que le dicen justo lo que no quiere escuchar o le duele. Ellos son Alma Baeza Ortega y Merlín Baeza Ortega, Benito Sagredo, Óscar Martínez-Gil, Juan Margallo, Petra Martínez, Pili Margallo, Benito Sagredo y hasta la propia Ana Rayo que pone voz a su madre en una etapa de su vida. Agradezco a todos ellos su participación.

-Si pudieras invitar al público joven a que se acerque a disfrutar de esta obra, ¿qué les dirías?

“Despierta” habla de ellos, de nosotros, de todos. Es una historia de superación. ¡Que vengan porque no les va a defraudar!.

Del 10 de septiembre al 31 de octubre. Teatro Español (Sala Margarita Xirgu).  Despierta | Teatro Español y Naves del Español (teatroespanol.es)