En la XXXII edición de esta Feria de las Artes Escénicas participarán 31 compañías que representarán 31 espectáculos en 42 funciones. Norka Chiapusso es el Director de esta cita para el sector de las artes escénicas (con espectáculos destinados al público también) que tiene lugar cada año en San Sebastián.

-Este año inauguráis dFERIA con “Bloody Moon” de la Danish Dance Theatre. ¿Qué destacarías de esta compañía?
La obra, coreografiada por Marina Mascarell, se apoya en una fisicalidad intensa y una estética directa para construir un dispositivo escénico de fuerte impacto visual. La compañía danesa, referente de la escena europea actual, se caracteriza por su apuesta por lenguajes coreográficos contemporáneos y por una investigación constante del cuerpo como espacio político y emocional. En “Bloody Moon”, ese enfoque se traduce en una reflexión sobre el legado de la violencia y del poder inscrito en los cuerpos: aquello que se hereda sin elección y se transmite de generación en generación. La elección de esta pieza para la inauguración marca el tono de la edición, subrayando el interés por abrir el festival con una propuesta internacional exigente y conectada con los debates del presente.
-¿Algunos estrenos de obras de Teatro que vayáis a tener este año y que quieras destacar son…?
Destacaría el estreno absoluto de “Tupper” por parte de la compañía guipuzcoana OSA + MUJIKA (Jaiotz Osa + Xabier Mujika) en danza contemporánea.

Y destacaría también el estreno oficial de “Cantando bajo las balas” de la compañía navarra Luna Hiena. Escrito por Antonio Álamo escenifica el episodio del Paraninfo de Salamanca, el 12 de octubre del 36, entre Millán Astray, fundador de la Legión, contrapuesto a Miguel de Unamuno. Dirigido por Asier Andueza y protagonizado por nuestra laureada Ane Gabarain en el papel de Millán Astray.
-¿Con qué cuatro palabras definirías la edición de este año? ¿Por qué?
Inversión: en el fortalecimiento del tejido creativo y en la consolidación del mercado profesional.
Oportunidad: para abrir nuevos caminos, especialmente en el ámbito internacional y en la proyección exterior del sector.
Contemporaneidad: como espacio para abordar las cuestiones que interpelan al ciudadano de hoy.
Cooperación: entendida como una apuesta por el trabajo en red, donde la suma de esfuerzos multiplica el impacto.

-En dFeria participarán 31 compañías. ¿Cuáles han sido los principales criterios de selección?
La selección de las 31 compañías se ha guiado por la búsqueda de equilibrios y por la diversidad. Se ha trabajado un reparto equilibrado entre teatro y danza, así como una representación proporcional de compañías vascas, estatales e internacionales. Junto a ello, se ha priorizado la contemporaneidad de las propuestas, apostando por trabajos que dialogan con el presente, con un alto nivel artístico y técnico, sin renunciar a dar espacio a compañías y creadores emergentes.

-El leit motiv de este 2026 es “Legado”… ¿Por qué?
Por su capacidad para articular una reflexión amplia y transversal sobre la creación escénica contemporánea y su relación con la sociedad. En un contexto de profundos cambios culturales, sociales y políticos, la Feria se plantea como un espacio desde el que interrogar qué dejamos, qué heredamos y cómo se transmite aquello que configura nuestra identidad colectiva e individual.

Como ejemplos están las propuestas que abordan el legado político y social de una nación (en la obra “Un País sin Sueños”), las huellas de un período de excepción jurídica en la memoria colectiva (“Desobedientes 18/98”), la transmisión de los afectos y la memoria íntima (“Historia del amor”), el esfuerzo heredado como metáfora universal (“Sísifo”), las herencias simbólicas y políticas del franquismo (“Cantando bajo las balas”) y la relación entre lengua, memoria e identidad (“Itzulera”).

-Este año el 44% de las compañías participantes son vascas…
Sí. Así es. En teatro, la presencia vasca se articula a través de propuestas muy diversas y con una fuerte mirada contemporánea. Destaca “Desobedientes 18/98” de Tanttaka Teatroa, una pieza de memoria crítica sobre las huellas del macroproceso judicial en los derechos civiles y la memoria colectiva; “Arizona” de Txalo Produkzioak, una comedia incómoda que utiliza el humor para cuestionar los discursos de odio; y, como novedad, “Itzulera” de Dejabu Panpin Laborategia, primer espectáculo vasco presentado en versión original en la programación oficial. Es una propuesta que vincula euskera, memoria e identidad. Junto a ellas, títulos como “52 hercios” (Ados Teatroa), “Sensación térmica” (K Producciones) o “R&J” (La Dramática Errante) completan un panorama que refleja la solidez y diversidad de la escena teatral vasca actual.

En Danza destaca “Euforia” de Cielo Raso, una investigación sobre el deseo, el exceso y los estados emocionales extremos del cuerpo, y “Hasta el último baile” de Eva Guerrero/Doos Colectivo, una pieza sobre la despedida y la resistencia del cuerpo, donde el movimiento se convierte en acto de memoria. A estas se suma “Fleeting Matters” de Begoña Quiñones, una reflexión sensible sobre el tiempo y la presencia. La programación se completa con una multisesión que reúne breves piezas de colectivos como “Erain”, “NODE”, “OSA + Mujika (estreno absoluto)” y “Lasala”, ofreciendo una panorámica diversa y actual de la danza vasca contemporánea.
-Completa esta frase: “No se debería vivir sin ir al Teatro porque las artes escénicas nos ayudan a…
…mirar la realidad desde otros puntos de vista y cuestionar aquello que damos por hecho”. Del 14 al 18 de marzo. San Sebastián.