Pablo Messiez se inspira en los personajes y situaciones del teatro de Antón Chéjov para firmar un espectáculo que nace del deseo de detenernos en el misterio de escuchar. El público es invitado a participar de la escucha y el baile de una selección heterogénea de casi 20 canciones que van de Jacques Brell a Liza Minnelli, de Cecilia Bartoli a Tom Waits, entre otros artistas para sentir el poder transformador de la música. “No hubo un plan previo ni mucho menos una tesis de reescribir el teatro de Chéjov. Más bien una intuición y un deseo. El deseo de entender: a los otros, a uno mismo, al hecho de estar en el mundo… Me apetecía hacer una obra en la que la acción de escuchar le robara el primer plano a la de ver”, ha comentado el director. Recuperamos la entrevista que le hicimos a PABLO MESSIEZ cuando se estrenó esta poética y festiva obra.

– ¿Por qué decides que esta pieza esté basada en personajes y situaciones de las obras de Antón Chéjov?

Siempre me ha llamado mucho la atención el final de “Tres hermanas” en el que Olga dice que “tal vez en la música haya una explicación para nuestro dolor”. Hacía tiempo que quería versionar “Las tres hermanas”. Es una obra que me encanta aunque siempre me ha resultado ajeno ver a los militares con admiración y deseo, como se los ve en la obra. Entonces había decidido que en mi versión serían músicos en vez de militares, ya que los músicos sí me generan fascinación. Finalmente en el proceso de ensayos y de escritura la idea de hacer Las tres hermanas fue quedando atrás, pero permanecieron algunos personajes y algunas situaciones y el mundo de otras obras de Chéjov fue tiñendo el mundo de “Las canciones”. Es decir, no hubo un plan previo ni mucho menos una tesis. Más bien una intuición y un deseo.

En la obra, Iván, Olga e Irina son tres hermanos que, junto a Miguel, amigo de la familia, se dedican a escuchar canciones. Lo hacen sistemáticamente desde el día de la muerte de su padre, hace un año, como modo de huir del mundo exterior en el que él –músico de gran fama en el país– había sido hallado culpable de un acto tan ominoso que la familia no puede ni siquiera nombrar. La obra cuenta el día en el que la escucha de las canciones se ve interrumpida por la visita de dos músicos, fans del padre fallecido, que harán que las relaciones entre los integrantes de la familia cambien para siempre. – ¿Qué más le podemos contar a los espectadores sobre esta obra?

Es una obra sobre la acción de escuchar. Y, concretamente, sobre la acción de escuchar canciones. Sobre cómo nos acompañan y nos transforman esas canciones que nos cantaban para dormir, las que cantamos borrachos, las que están atadas a un recuerdo para siempre, las que nos hacen reír, las que no podemos escuchar sin llorar. Para recordarnos ese misterio. El que conocemos antes de nacer. El de la música que hay en todo.

-¿Qué personajes de Chéjov están en escena?

Hay personajes inspirados en Olga, Irina, Andrei y Natasha de “Tres hermanas”; también hay algo del Sorin de La gaviota y del Astrov de Vania. Y algún momento de Ivanov. De todas formas, esta información no es relevante para poder ver la obra. Conozcas o no conozcas las obras de Chéjov, “Las canciones” es una obra autónoma.

-¿De dónde surgió la idea de escribir esta obra de música, palabras, entonaciones, emociones ?

De convivir con la música. Me gusta mucho escuchar música y siempre me ha llamado la atención la forma en la que la música nos puede cambiar un estado de ánimo, y el modo en el que toca el cuerpo.

-¿La función interpela a los espectadores?

Sí, siempre. Hay un tiempo y un espacio puestos en juego por la obra con los que el público entrará en relación.

-¿Qué destacarías de los actores protagonistas?

Los intérpretes son cada uno/a protagonista de su historia. Lo que trabajamos en cada caso es potenciar su singularidad. Eso que los/as hace distintos/as al resto. Tengo mucha suerte de poder trabajar con ellos/as. La llevan a escena Javier Ballesteros, Carlota Gaviño, Rebeca Hernando, José Juan Rodríguez, Íñigo Rodríguez-Claro, Joan Solé y Mikele Urroz.

-¿Por qué les has elegido?

Porque los/ as quiero. Porque son gente que admiro y amo. La gente amada es la única con la que quiero trabajar. Después de todo se trata de pasar mucho tiempo juntos/as. Y ya tengo una edad. Así que prefiero compartir mi tiempo con la gente que quiero.

-¿Qué destacarías de la escenografía, del vestuario y de la iluminación?

Que tiene todo muy buena pinta. Hay un gran equipo. Con Paloma Parra (Iluminación) he hecho prácticamente todas mis obras, y aunque con Alejandro Andújar es la primera vez que coincidimos, nos estamos entendiendo de maravilla. Estoy feliz de poder hacer la obra que quiero con la gente que quiero. Y estoy muy agradecido a Jordi Buxó y a todo el equipo de El Pavón Teatro Kamikaze. Sin su confianza, no sería posible. Fotos de Vanessa Rábade. Del 16 de Diciembre al 10 de Enero. Pavón Teatro Kamikaze. www.teatrokamikaze.com