Una obra de la compañía Teatro del Astillero, con Chema Ruiz y dirigida por Luis Miguel González Cruz. 

Juan es un alto directivo de una empresa hotelera muy importante a nivel mundial, es competitivo, trabajador, marrullero, tacaño con los demás y duro. El texto comienza cuando le están trasplantando el corazón, siempre recibimos algo del donante (eso pensé, esa fue la frase que marcó el comienzo de la idea: un corazón de otra persona latiendo en un cuerpo extraño es algo muy profundo). Y así comienza a sentir Juan, siente que hay cosas que se empiezan a mover en su vida sin razón aparente. Comienza a ser sensible a actitudes y situaciones en las que antes no se le hubiera movido ni una pestaña. Ahora sus ojos se empañan, y no entiende por qué. Y su corazón, con su latido vibrante, le recuerda que está vivo, le recuerda que no es suyo, le recuerda que está vivo, le recuerda que no es suyo, le recuerda que hay algo dentro de sí que no le pertenece.

Así comienza la transformación de un hombre en el que su corazón (y la persona a la que habitó anteriormente) comienza a cobrar vida: deseos de probarse ropa interior muy sexy, deseos de relacionarse con hombres, deseos de platos y comida que no tienen que ver con sus costumbres. Incluso, se vuelve más sensible a su mundo de empresa en el que antes era rígido y exigente. Y esa sensibilidad se expande a mirar a su mujer (por la que había perdido todo deseo) con una ternura impropia de él. Del 28 de Enero al 6 de Febrero. Teatro LaGrada. Más información en Inicio – Escuela-Teatro Lagrada. Madrid