JOSÉ SACRISTÁN vuelve a Madrid para dar vida al pintor Nicolás, (detrás de cuya figura se esconde el escritor Miguel Delibes) que recuerda a Ana, desde el amor y el dolor de su pérdida, en esta función dirigida por José Sámano. Es un placer recuperar esta entrevista que le hicimos cuando se estrenó esta obra. 

“En Septiembre de 1989 estrenamos “La guerras de nuestros antepasados”. Hoy volvemos a Miguel Delibes que es no dejar de aprender a mirar. Pasen. Y miren…”, comenta Pepe Sacristán sobre esta emotiva función en la que da vida al pintor Nicolás (detrás del que está escondida la figura Miguel Delibes), para (cambiando nombres y detalles) contar la historia de su vida junto a su mujer Ángeles de Castro, retratar la personalidad de esta mujer que lo fue todo para él y, sobre todo, describir el proceso dela enfermedad que le condujo a una muerte inesperada a los 48 años de edad.

«Miguel Delibres pone la mirada en unos hechos y los explica de tal forma que nos hace que mejoremos como personas y que entendamos mejor la vida…»

-¿De qué nos quería hablar Miguel Delibes en esta novela que habéis adaptado y convertido en un monólogo teatral?
Miguel se protege con este personaje pero es él en realidad. Vive el tránsito terrible, sobrecogedor, pero también esperanzador, de la noticia de la enfermedad y la muerte de su mujer Ángeles (Ana en la función). Enfrentándose a este acontecimiento sufre una crisis. Nos habla de la vida, de la felicidad junto a su mujer, de la España del año 75, de su hija mayor que está en la cárcel por sus actividades políticas (y es en esa época cuando surgen los primeros síntomas de la enfermedad de su madre que ella vivirá desde dentro de la prisión). Miguel Delibes era un hombre que nos enseñó a MIRAR. Más allá de sus muchas cualidades como escritor, pone la mirada en unos hechos y los explica de tal forma que nos hace que mejoremos como personas y que entendamos mejor la vida. En escena están sus emociones, sus sensaciones, su dolor esperanzado porque la memoria del amor sobrevive a la muerte…

-¿Qué nos puedes comentar de esta adaptación teatral? ¿En qué ha consistido el trabajo de los tres?
José Sámano llamó a la actriz Inés Camiña para realizar una adaptación, estableciendo desde el principio una diferencia entre el lector y el espectador de teatro. Posteriormente se han añadido y quitado a la columna vertebral del texto que ambos han realizado, los cambios que he considerado personalmente al tener que interpretarlo yo. Hemos añadido también los acontecimientos importantes que ocurrieron en el período de tiempo en el que transcurre la función. En parte ha sido doloroso porque había que prescindir de ciertos fragmentos valiosos de la novela pero hemos rescatado las partes festivas y lo esencial del texto original.

-¿El estar sólo en escena interpretando supone alguna desventaja como actor?
No, no. Desventaja ninguna. Todo son ventajas porque me acompaña Miguel al que tuve el privilegio de conocer. He conseguido acercarme a este territorio personal de Delibes. Siento que estoy acompañado por él en escena, que hay un pálpito suyo en el escenario y tengo la aprobación que nos dió su familia para hacer esta adaptación. Para cualquier actor es un privilegio interpretar a este personaje y rendirle este homenaje a este maravilloso autor. Estoy hablando de un amigo utilizando sus palabras en las que van de la mano la vida y el trabajo.-Lleváis un tiempo de gira con esta función, ¿los espectadores se sienten identificados con lo que narras?
Al margen del hecho literario, es evidente preguntarse que ¿a quién no le ha afectado esto que ocurre en escena?. Para todos es un hecho cercano y familiar. Nadie permanece indiferente ante las palabras de Nicolás. En cada función ocurre algo que excede a la satisfacción del actor. El ciudadano recibe sensaciones muy gratificantes.
-¿Es una función para todo tipo de espectadores?
Por supuesto. Yo soy un privilegiado en ese aspecto porque cuento con la fidelidad de espectadores de todas las edades. Me gustaría que fuera a los Teatros más gente, en general, no sólo más gente joven. Desde que tengo uso de razón o desde que actuaban José Mª Rodero o Fernando Fernán Gómez (entre otros) se habla de “que no hay muchos jóvenes en el patio de butacas”. Yo, como ellos decían, digo “los actores vamos durando…”. Una producción de Sabre Producciones, Pentación Espectáculos, Tal y Cual y AGM. Del 5 de mayo al 27 de junio. Teatro Bellas Artes. www.teatrobellasartes.es