En escena la historia de la vida de Jardiel Poncela (Pepe Viyuela) uno de los mayores talentos cómicos que ha dado el siglo XX, sus amores y desamores, sus amistades y sus rivalidades, sus éxitos y sus fracasos. Una obra de y dirigida por Ramón Paso y producida por Paso Azorín Teatro

PEPE VIYUELA

-¿Cómo ves tú a Jardiel Poncela, el personaje que interpretas?

Era un hombre con una gran inteligencia y una gran sensibilidad. Y lo que también parece sobresalir en su personalidad, tanto por lo que escribe como por los datos aportados por Ramón y su familia, son su enorme vulnerabilidad y su fragilidad. Era un hombre muy expuesto, valiente, que no temía al fracaso y que se dejaba llevar por los dictados de su espíritu creativo. Era alguien que se lanzaba de cabeza a lo que la intuición le dictaba o le sugería, muy impulsivo y enormemente enamorado del teatro y de la vida.

-¿Qué te está permitiendo el protagonizar esta función y el dar vida a este famoso escritor?

Estoy disfrutando mucho. Divertirme es lo primero que busco siempre al hacer teatro. En este caso lo estoy consiguiendo plenamente. Me gusta imaginar que Jardiel nos está viendo y que me utiliza para volver a hacerse presente. Nunca ha dejado de estarlo. Es inmortal gracias a su obra, pero a mí me apetece pensar que quien estará sobre el escenario no seré yo, sino él.

-Según Ramón Paso, “Jardiel fue un innovador, fascinado por la risa, enamorado de la vida y de las mujeres, con un vuelo muy alto que se cortó cuando empezaba a coger altura real”. ¿Estás de acuerdo?

Completamente de acuerdo. Pocas personas conocen tan bien la obra de Jardiel como Ramón. Y además tiene cerca a personas de su familia que le han ayudado, sin duda, a conocerlo mejor.

Yo solo soy un gran admirador de sus obras. Aunque quizá sí me gustaría añadir que creo que seguimos teniendo mucho que aprender de su forma de escribir y de entender el humor. A pesar de lo mal que lo pasó en esos últimos años de su vida, era un ser con un sentido del humor tan descomunal que pienso que la lágrima y la sonrisa mezcladas pueden estar más presentes en la función que la propia carcajada. Leer a Jardiel es siempre un disfrute y toda una lección de teatro; interpretarlo es una responsabilidad y todo un honor.

 

-¿Cómo y qué tipo de relación mantienes con los personajes que interpretan Ana Azorín e Inés Kerzan?

Se vuelven locas saltando de unos personajes a otros. Ellas y los demás compañeros hacen un trabajo generoso, arriesgado y espléndido de transformación. En el caso de Inés Kerzan me quedaría con “la dama del guante verde”, por el vuelo poético que alcanza en la imaginación de Jardiel. En el caso de Ana Azorín, me gusta mucho su Melitona. Es una especie de Sancho Panza que acompaña a Jardiel en sus más difíciles batallas y aventuras.

-Una de las escenas preferidas de tu personaje tiene lugar cuando…

Habla con personajes que no sabe si han salido de su pluma o si forman parte de la realidad. La vida se vuelve ficción y la ficción se transforma en la sangre del autor.

-Termina esta frase: “El Teatro le aporta a mi vida…”

Lo que algunas veces necesito para seguir viviendo con ilusión.

-¿Qué destacarías de la escenografía y del vestuario de esta obra?

La escenografía de Javier Ruiz de Alegría tiene una gran carga simbólica, tiene un aspecto onírico que ayuda en los viajes constantes y delirantes que desde el presente al pasado lleva a cabo Jardiel. Se juega constantemente con la sensación de delirio de Jardiel en sus últimos días. El vestuario de Juan Sebastián Domínguez nos transporta también desde los principios del siglo XX, pasando por los años 20 y 30, hasta llegar al momento de su muerte en el inicio de los 50. Es un vestuario que debe gozar de mucha versatilidad para facilitar el cambio de personajes que llevan a cabo constantemente mis compañeros y compañeras.

ÁNGELA PEIRAT

-Descríbenos a Josefina Peñalver, el personaje que interpretas…

Fue una mujer adelantada a su época. Lo interesante de interpretar a un personaje real es que hay una historia detrás de él. Es verdad que de Josefina no hay muchos datos, pero sí algunos muy interesantes. Por ejemplo, fue de las primeras caricaturistas de este país. Triunfó en Argentina como cantante de tangos, pese a que no tenía mucha voz, pero sí muchísimo encanto. Fue una mujer fuera de serie.

-¿Qué papel tuvo Josefina en la vida del escritor y de la persona de Jardiel Poncela?

Fue el amor de su vida. Pero amor con mayúsculas. En la vida, con suerte, te enamoras de verdad una vez, como mucho dos. Josefina fue su todo. Hubo otras mujeres importantes en la vida de Jardiel, pero ella fue la que le perforó el corazón. Jardiel la define como 100% de inteligencia, 100% de belleza y 100% sexualidad. La mujer por excelencia.

-La acción de la obra comienza en Madrid en 1926. El prometedor escritor cómico Enrique Jardiel Poncela ha conocido a la brillante Josefina Peñalver, caricaturista, cantante, bailarina y un largo etc y el amor de su vida. Madrid, 1951, el consagrado escritor muere solo y arruinado…

Por desgracia, es verdad que Jardiel muere solo, justo lo que él más temía. Josefina no estuvo a su lado. Cuando te adentras en la historia de los dos es desgarrador el hecho de que se separaran. Eran dos personas con una personalidad muy fuerte y ninguno quiso dar su brazo a torcer. Una pena.

-¿Cuál es el tema principal?

Sobre todo nos habla de que, al final, lo único que importa es el amor.

-Según Ramón Paso, “Jardiel fue un innovador, fascinado por la risa, enamorado de la vida y de las mujeres, con un vuelo muy alto que se cortó cuando empezaba a coger altura real”…

Añadiría que si Jardiel hubiera sido francés ahora habría una plaza con su nombre, un teatro, se representaría religiosamente cada año, habría merchandising de sus caricaturas y sería para todos nosotros un orgullo.

-¿Cuál es tu escena favorita?

Cuando Josefina llega a su casa (una buhardilla muy humilde) muy feliz porque ha conseguido una silla rota. Esa escena es preciosa, tierna, se ve cómo eran ellos en casa. Dos artistas libres en su hogar.

-¿Qué crees que diferencia a la compañía PasoAzorín Teatro de otras?

Que nuestro sello de calidad es que no paramos de trabajar. Somos muy disciplinados y fieles a nuestro arte. Creemos en lo que hacemos y entendemos que, como artistas, tenemos un compromiso con el público. Además, lo pasamos todo por el filtro del humor.

-¿Qué ventajas tiene que el director y el autor sean la misma persona?

Muchas veces le pregunto dudas pero le digo que “salga el autor, no el director”, porque quiero saber por qué ha decidido poner ese adjetivo y no otro. En un texto todo está escrito por algo y es fundamental entenderlo de una manera profesional.

-¿Qué destacarías de la dirección de Ramón Paso?

Ramón es un director muy creativo y activo. Él escucha y está abierto a lo que le propones y a partir de ahí va creando contigo. Crea un espacio seguro en la sala de ensayos en la que puedes probar millones de cosas hasta dar con la clave.

Por esta vida desfilarán también Miguel Mihura, Jacinto Benavente o Charles Chaplin, entre otros. Ana Azorín, Inés Kerzan, Sergio Otegui y Rafa Ramos completan el reparto de esta producción de Andrés Vicente Gómez (Lola Teatro). Fotografías de Juan Carlos Arévalo. Desde el 10 de Abril. Teatro Infanta Isabel.

RAMÓN PASO, EL AUTOR Y DIRECTOR

Es hijo de Paloma Paso Jardiel, nieto de Alfonso Paso (el hombre de los carteles de “no hay localidades” en siete teatros de Madrid el mismo día) y Evangelina Jardiel Poncela. Y bisnieto de Antonio Paso y de Enrique Jardiel Poncela. Pero, lejos de conformarse con esta herencia, está escribiendo su propia historia en el teatro de nuestro país ya que cuenta con más de cincuenta montajes teatrales en su haber, entre los que ha escrito, dirigido o ejerciendo ambas profesiones a la vez.

En 2012, Ramón Paso fundó, junto a Ana Azorín, PasoAzorín Teatro. Tres años después se incorporaron a la compañía Inés Kerzan y Ángela Peirat, y pasaron del circuito alternativo al circuito de las grandes salas madrileñas con estrenos en el Fernán Gómez. CCV, el Lara, el Amaya o el Reina Victoria, entre otros Teatros.