Pilar Castro y Candela Peña, dos actrices de grandísimo talento, querían volver a trabajar juntas en el Teatro. Pilar le propuso a Candela llevar a escena este texto de Mike Bartlett (adaptado por Jorge Kent) del que están descubriendo cada día “nuevas cosas, nuevos matices, nuevos enfoques, nuevos colores de sus personajes” mientras lo ensayan y van creando, dirigidas por Israel Solá (de “La Calòrica), esta distopía.

PILAR CASTRO

-¿Quién y cómo es tu personaje en esta función?

Soy “La Jefa”. Es un cargo directivo de una empresa. Cumple perfectamente con su trabajo, está preparada para hacerlo y no tiene empatía con la que tiene enfrente. Soy una mujer eficaz, responsable, que defiende su cargo. También la pagan por eso. Considera que Emma tiene que cumplir con lo que ha firmado. Es un personaje muy alejado de mí. Para mí es un reto. Psicológicamente tiene que ser mucho más poderosa que la otra y tiene que ser la jefa, la diva, aunque a veces juegue. Tiene una cabeza privilegiada. No es un texto ni un personaje que estén basados en la realidad. Tiene un lenguaje al que no estoy acostumbrada.

«Esta obra es un juego inquietante, una especie de thriller. Nunca sabes lo que va a pasar en el escenario o con tu personaje»

-En la obra se nos presenta a una mujer que es gerente de una empresa y que entrevista a Emma, de la sección de ventas, acerca de su vida amorosa y de su íntima relación con Darren, otro empleado, incumpliendo con ello “una de las cláusulas de su contrato con la empresa”, ¿Qué más le puedes contar a los lectores sobre la historia de esta función?

Me parece muy interesante cómo está narrada la historia, con 14 escenas en las que cada escena siempre empieza de la misma manera. Es una microfunción con nudo, desarrollo y desenlace. Tu razón dice “esto es lo que vas a oír o decir pero el autor te descoloca”. Es un juego inquietante, una especie de thriller.

Nunca sabes lo que va a pasar. Pasas del drama más absoluto a la ligereza. Nosotros queremos invitar al espectador a que viaje, a que se monte, suba, baje… Es muy hipnótica y muy crítica. Tiene un poco de teatro del absurdo a veces también.

 

-“Contracciones” nos habla de la invasión creciente de las grandes compañías en la intimidad de sus empleados…

Sí. Entre otros temas. Cada día tenemos  menos espacio de movimiento y hay contratos que te deshumanizan porque lo has firmado  o porque “tu palabra vale como firma”.  Personalmente no me ha ocurrido y se me escapa de toda lógica que alguien pueda  conseguir que se firmen las cláusulas que se firman en algunas empresas. Pero ocurre todos los días. 

Nos dice: ¡Cuidadito porque si te mueves mucho o te dejas llevar, te echamos!.

-Es considerada por la crítica inglesa como “un drama contemporáneo lleno de humor en el que las distintas entrevistas que mantienen estas dos mujeres enfrentadas en escena consiguen atrapar al espectador”, ¿estás de acuerdo con esta opinión?

Totalmente de acuerdo. Hay que atrapar al espectador. Al menos lo vamos a intentar. En esta función no hay escapatoria. No hay decorado ni distracción. Es muy claustrofóbica. Y son muy importantes las palabras, el lenguaje que se utiliza. Lo que se dicen estas dos mujeres.

«Pasas del drama más absoluto a la ligereza… Nosotros invitamos al público a que viaje, a que se monte, suba, baje…”

-Jorge Kent (el adaptador) comenta que: “Es una partida de póker entre emociones humanas y algoritmos corporativos. Su autor esconde siempre detrás de cada frase un doble fondo, una caja de Pandora a punto de ser abierta para dejar salir toda la rabia, angustia y dolor que hay en sus personajes”, ¿qué añadirías al respecto?

Está perfectamente resumido. A mí me gustaría conseguir que el público tenga una gran experiencia.

-¿Qué tipo de humor negro hay en la función?

Hay mucho humor. Al principio pensábamos que no tenía humor. Ahora decimos que o se hace de esta forma o se nos va. «El gran dictador» de Chaplin te muestra las mayores barbaridades con humor. Es toda una referencia. Estamos buscando un tono. Se lleva el drama al extremo. Nos sale farsa a veces por la angustia de lo que ocurre.

-¿Cómo es el ritmo de esta función?

No para y también va in crescendo. 

CANDELA PEÑA

¿Cómo estás creando a Emma?

Desde que leí el texto y decidí interpretarlo tengo claro que lo que más me importa es de lo que nos habla. Más que interpretar a Emma. Es un texto con el que caes en algo obvio: cada una juega sus cartas. Pero, al escoger a un Director que nos presenta una propuesta diferente y con una visión interesante y distinta, el abanico de posibilidades de creación es mayor. Hay gente que es más ovejita que otra pero de ahí a que haya expresiones como “la descarriada” o “la oveja negra” en la sociedad nos dice mucho de lo que se valora “el seguir los parámetros de lo que se nos manda”. Hay mil opciones que tú puedes dejar o no de hacer en la vida y en una empresa. Particularmente creo que a Emma no le queda más remedio que aceptar, que claudicar, porque el sistema la ha asustado.

“Lo maravilloso es que, como espectador, no te coloques del lado de un personaje o del otro. Esta distopía que les narramos es muy abierta”

-“Contracciones” plantea preguntas como “¿Hasta dónde puede llegar el control corporativo de la vida personal de sus empleados?”, ¿Qué precio personal se tiene que pagar para tener un sueldo fijo? o ¿Se consienten abusos de poder en las empresas para medrar o ascender laboralmente en ellas?

Habla de esos temas. Es una distopía retorcida. Nos dice que “puedes mantener tu trabajo pero a costa de lo que sea”. Nos habla de lo que tú puedes cuestionarle al sistema. Y hasta dónde puedes llegar para tener un plato de cocido en la mesa. Y nos pregunta ¿Dónde están los límites?. El sistema es tan poco empático que si le dices “lo más grande”, te cierran la persiana.

Yo me siento muy identificada. A mí sí me ha afectado profesionalmente hacer preguntas o cuestionar cosas. Muchas veces no sabes si decir algo o no porque decir lo que una piensa es sinónimo de ser una persona problemática. A mí me han llegado a decir: “¡Júrame que te portarás bien!”. 

“Yo me siento muy identificada con esta función. A mí sí me ha afectado profesionalmente hacer preguntas o cuestionar cosas”

-¿Crees que los espectadores se van a sentir retratados con uno u otro personaje o con ambas o no?

Depende de lo que tenga cada uno en su cabeza. Lo maravilloso es que, como espectador, no te coloques de un lado o de otro. La historia que les narramos es muy abierta. Personalmente me parece terrible colocarse en cualquiera de los dos lados porque son personalidades llevadas al extremo. 

-¿Por qué decides volver al Teatro con esta función?

Siempre digo que los trabajos me escogen a mí y no al revés. Lo cierto es que llevaba dos años sin trabajar y sin que sonase el teléfono. Y entonces Pilar Castro me comentó: «¿Por qué no escribes un texto para el Teatro?». Después me leí este texto y decidimos llevarlo a escena y lo adaptó Jorge Kent con el que Pilar ya había trabajado en el Teatro. También se unió Eva Paniagua como productora y llamamos a Israel, el director. La verdad es que nos apremiaba mucho tener un plato de cocido en la mesa.

La propia fatiga y la propia necesidad nos ha llevado a montar esta crítica y maravillosa función para salir para adelante. Al menos así me sentí yo. No quería quedarme esperando a que me llamen para trabajar.

-¿Qué estas aprendiendo al actuar con Pilar Castro?

Es una mujer muy valiente y a la que admiro. Es como mi hermana ya casi. Mirar en sus ojos es como estar en un lugar seguro. Lo que nos une es levantar lo que estamos creando. Y también estoy viendo cada día lo diferentes que somos al abordar un trabajo. Pero tenemos un fin en común: «Darle voz a la persona que no va a poder mantener el agua en las manos porque se le filtra…»

-¿Qué tipo de humor hay en la función?

El humor está donde tú lo quieras colocar pero yo creo que mi personaje no tiene “casi nada”. Aunque también te digo que yo a veces creo que estoy interpretando casi una tragedia de Shakespeare y veo al Director y a su ayudante riéndose… La visión humorística es muy subjetiva.

Del 25 de Enero al 19 de Marzo. Teatro Pavón.