Rafael Álvarez “EL BRUJO” regresa al Teatro Bellas Artes con dos obras: “Los dioses y Dios” (en Enero) y “El viaje del monstruo fiero” (desde Febrero). Hablamos con el actor sobre ambas.

-En “Los dioses y Dios” se une el sentido de los relatos míticos y clásicos con el mundo actual. ¿Cuáles son los principales temas de actualidad de los que también nos hablarás?

Yo hablo con mucho humor de lo que está ocurriendo con la transformación tecnológica que estamos viviendo en la sociedad ya desde hace unos años, sobre todo después del Covid, y que nos está estresando mucho. La digitalización que, a veces nos ahorra tiempo o esfuerzo, pero que generalmente nos está tratando de llevar a un callejón sin salida. Esta situación provoca estrés a todas las personas que no son muy hábiles con el ordenador. Y también se ha creado mucha picaresca con los trámites digitales que hay que hacer.

-La obra nos regala un recorrido sorprendente, emocionante y cómico por las mitologías a las que se aferra el ser humano cuando se asoma al abismo de lo desconocido… ¿Qué añadirías?

Sí, y nos aferramos a las mitologías que son una forma de interpretar la realidad, lo desconocido. Son una fabulación sobre aspectos de la realidad, de los que no tenemos ninguna noticia y es una forma de dormir tranquilos cuando uno se cuenta a sí mismo un cuento o se lo cuenta a los demás, para tener un poquito de calma y dormir. En mis espectáculos soy un cómico en cualquier tema que trate. Lo hago con humor y con un respeto al público que acude al Teatro a divertirse y no a escuchar un sermón. El objetivo del Teatro es siempre que el público disfrute y que haya un momento en que algo de lo que comentamos le toque el corazón y salga con una nueva visión a la que tenía antes de asistir a la representación de la obra.

-¿Qué dos frases de la obra son tus preferidas?

Hay dos frases que se repiten en varios momentos de la obra, sobre todo al final. Yo le digo al público “¡Estoy mejor!” y también “¡Vivid sin miedo!”.  

-También dices que la buena comedia le habla al inconsciente. ¿El humor nos sigue salvando en la vida?

El humor es una filosofía de la vida, el humor es una forma de enfrentarse a la vida. No es solo reír, es una perspectiva, es una actitud. Y hay muchos tipos de humor; un humor malvado, que no es humor, es sencillamente una desconsideración hacia los demás cuando te ríes de un defecto o metes el dedo en la llaga de algo o de alguien para solamente martirizarlo o cuando expones tus propias flaquezas para que las contemple el público para que también pueda comprender o contemplar las suyas con un afán terapéutico. Ese es un buen sentido del humor. El humor es muy necesario para la vida porqie baja la tensión, te hace hacer mejor la digestión, te hace dormir mejor y te hace vivir mejor.

-¿El objetivo de esta obra es plantear preguntas o encontrar respuestas?, ¿Por qué?

No puedo decir “este es el objetivo de esta obra”. La gente va al teatro con una energía, está ahí un rato, te dedica su tiempo, saca su entrada, y cuando sale de allí tiene que salir de una manera mejor en todos los sentidos. Si no lo logran no vuelven a verte. Desde el 10 de Enero. Teatro Bellas Artes. 

EL VIAJE DEL MONSTRUO FIERO

-Comentas en la presentación de “El viaje del monstruo fiero” que “Farsantes, comediantes, faranduleros, representantes, recitantes… La historia ha retenido los nombres de algunos elegidos “por su gracia y galanura” como los más notorios del Siglo de Oro español…”. ¿Quiénes van a ser los protagonistas de esta historia?

Los grandes protagonistas de la historia son los autores cuyos fragmentos de algunos textos me han servido para escribir la obra: Lope de Vega, Cervantes, Quevedo. Y el monstruo fiero es el actor en una loa que plantea Lope de Vega en 1607 y que pregunta en una adivinanza en verso “¿quién es el monstruo fiero que nació de nobles padres y parió una madre sola y de muchas madres nace?”. Es un acertijo complicado, pero al final lo va desgranando en verso. El actor es el centro magnético del teatro del Siglo de Oro español. Los actores del Siglo de Oro hicieron posible que hoy tengamos escritos estos textos de estos autores todavía porque ellos los representaron en aquella época.

-¿Qué tipo de humor hay en concreto en este “viaje”?

A mí me sale con mucha facilidad hacer el loco como los bufones shakesperianos que se llamaban fool. El loco es el que dice disparates, cosas que están fuera de tono, el Quijote sería un loco de esos, un histrión, un personaje que rompe la “lógica” y crea un sentido de perspectiva sobre lo que se está diciendo. Y este disparate sobre el escenario rompe la aparente lógica del mundo, que luego no es tan lógico.

-El músico Javier Alejano es tu compañero en los escenarios desde hace muchos años. ¿Has escrito esta obra en concordancia también con la música que ha creado él para el espectáculo?

Javier Alejano lleva mucho tiempo trabajando conmigo y ya tenemos una gran complicidad. Trabajamos con mucha rapidez porque sabemos perfectamente lo que esperamos el uno del otro y por donde tienen que ir las cosas. Vamos al grano. A veces hacemos el texto para una música. Otras veces lo que veo, siento y escucho es una música y escribo una serie de frases para que sostengan una nota. Y otras veces es una nota la que sostiene una música.

-Después de tantos años de bagaje profesional, ¿tienes claro cómo se consigue mantener la atención del público durante todo el desarrollo de un monólogo?

La atención del público es el verdadero capital que utiliza el actor. Es muy importante saber manejar y administrar ese capital, hay que invertirlo con mucha discreción, con un sentido de la medida, porque el público te retira automáticamente la atención en cuanto no hay ritmo, en cuanto no hay entendimiento. Al público no se le puede hacer difícil entender un texto, tienes que darle las cosas muy machacadas, tienes que ir a veces al subconsciente del público. La parte consciente se puede deleitar con la música, con palabras que no entiende en ese momento pero que suenan bonitas. Y manejando todos estos elementos es cuando consigues que el público esté atento y se le pase el tiempo de una manera inadvertida.

-En escena dices frases como “Solo hace falta una cosa para que salga el monstruo: la mirada del público”. ¿Ésta frase es tu preferida?.

Esta frase se refiere a que hay un testigo que nos hace a nosotros mismos ser personaje. Nosotros tenemos una personalidad cuando estamos solos o cuando nos miramos al espejo y hacemos un gesto que no haríamos si no tuviésemos un espejo delante. Ese espejo en el teatro es el público. Cuando tienes a alguien delante que te contempla, que te observa, te sientes personaje porque sabes que alguien te está mirando. Ahí sale el monstruo, sale el actor. Desde el 6 de Febrero. Teatro Bellas Artes.