En el reparto de este musical de Javier Calvo y Javier Ambrossi han estado muchas actrices durante los ocho años que lleva en cartel pero el actor RICHARD COLLINS-MOORE ha dado vida al Dios protagonista de este musical desde que empezó. “Este Dios es un ente despojado de todo sentido negativo. No es juicioso. No da miedo. Es cercano. Es un Dios con sentido del humor. Evidentemente es bíblico ya que sus cuatro frases en la obra son extraídas de ese tocho religioso. Sin embargo, no hace nada desde una postura “todopoderosa” o de una enjundia excesiva sino desde la sinceridad, desde el amor. Un amor sin tintes románticos. Amor y punto. Ése es el verdadero reto interpretativo del personaje, si acaso. Transmitir el amor y punto. Y encima va el tío y canta canciones de Whitney Houston», comenta el actor.

– En la presentación de esta obra se explica que “La llamada” es un canto a la libertad y al primer amor”, ¿estás de acuerdo?
Por supuesto que estoy de acuerdo. La promoción de una obra muchas veces pide una respuesta escueta a pesar de que haya muchas capas. Y haberlas haylas.

También habla paso sobre la duda, un sentimiento que puede llegar a paralizarnos por temor a juicios y/o prejuicios. La obra invita a dar saltos al vacío si creemos que son necesarios. “Lo hacemos y ya vemos.” El derecho a reinventarse para ser más feliz. La necesidad de ser consecuente, valiente, de escucharse, de atender a las corazonadas que tengamos, de ser los últimos responsables de nuestra felicidad. La de veces que me han preguntado, “¿Por qué viniste a España?” La respuesta más sintética sería “Porque ya no podía más.” Así es cómo vine, con 25 años y seis años después decidí ser actor. Ambas decisiones vitales fueron recibidas con estupor en mi entorno, desde los que desaconsejaban de forma moderada a los que me decían directamente: “Estás loco”. A su vez, «La Llamada» me llegó en un momento aparentemente dulce por estar entre tres proyectos posibles. Y aquí sigo.

-¿Cómo se consigue interpretar a este personaje con la misma frescura como si fuera el primer día?
Es la obligación (no sé si poner la palabra “obligación” en mayúsculas o cursiva o subrayarla) de todo actor de interpretar un personaje todos los días, semanas, meses y hasta casi nueve años como si fuera el primer día. Viene con el oficio. Viene con el puesto. Si no lo sabes hacer, si no lo quieres hacer, si te da pereza hacerlo, vete a freír alcachofas. Tal cual.

-¿Cuáles crees que son los motivos por los que este musical recibe cada temporada el respaldo del público?
Aquí tengo que aprovechar para alabar el esfuerzo de todos los días de los que se dedican a la producción y a la comunicación. Esa parte no tan visible de la maquinaria que hay detrás de toda producción. Ése es el verdadero respaldo principal. Mantener una producción en pie después de tantos años se debe a los que se dedican a eso de “todavía seguimos aquí”. Los actores hacemos lo que podemos por redes y tal pero los que tienen callos en los dedos, por darle a sus teclados, son ellos. Lo del respaldo del público será porque hemos hecho teclados, son ellos. Lo del respaldo del público será porque hemos hecho las cosas más o menos bien.

-¿Y por qué consideras que algunos espectadores vuelven a verlo una y otra vez?

No me deja de asombrar eso porque yo, personalmente, no recuerdo haber visto ni una función dos veces por mucho que me encantara. Sería más capaz de volver a ver una función si la primera vez no me acabó de convencer. Si me encanta una función prefiero guardarla como experiencia única e insuperable. La Llamada, percibo, es de esas obras que son una especie de “chute de alegría” que te regalas y regalas a otros. Como cuando me pongo la peli de West Side Story una y otra vez. (No la de Spielberg, que me ha quedado pendiente de momento).

-Sin embargo, cuando “Los Javis” te enviaron el texto del musical les comentaste: ¡“Vaya frikada”!. ¿no es así?
No se puede imaginar nadie el tremendo asombro que me invadió el primer día de lectura. Macarena García, Belén Cuesta, Llum Barrera, Andrea Ros. ¡Vaya cuatro que iban a interpretar «La llamada» cuando me lo propusieron. Del texto a la voz entendí que hay un buen trecho. Salí del piso de los Javis aquel día sabiendo que teníamos algo muy importante entre manos.

-Tu trayectoria anterior a este personaje ha tenido mucho que ver con la comedia y el humor, ¿Dónde crees que reside el humor en este musical?
Una vez, un compañero mío de mi primera compañía de teatro soltó una frase muy grande. “El humor es un anzuelo.” Donde más me siento cómodo es en la comedia. La comedia, si tiene voluntad de rehuir del puro entretenimiento, es hábil, hasta perversa. Atrapa. Es como esas plantas que comen bichos. Este musical es un anzuelo.

Actualmente la llevan a escena (además de Richard) Nerea Rodríguez, Roko, Marta Valverde y Clara Alvarado. Teatro Lara.