La segunda edición de RIESGO, el Festival de Circo de la Comunidad de Madrid, presenta espectáculos de cinco países para (principalmente) espectadores jóvenes y adultos.
El festival ha sido dirigido artísticamente por Eva Luna García-Mauriño que, sobre su programación, ha comentado que “este año el festival profundiza en las diferentes corrientes y en cómo el circo convive, se nutre y se construye a partir de otras artes, con la hibridación como motor. Los espectáculos van de lo íntimo a lo expansivo, desde la sencillez más cruda a la explotación de la adrenalina como bandera adherida al riesgo. Todos tienen algo en común: el deseo de contar y hacer sentir desde el cuerpo, el movimiento y la imagen, sin renunciar a la complejidad intelectual”.
La compañía canadiense People Watching reinventa el circo contemporáneo con “Play Dead” (“Hacerse el muerto”). Es el espectáculo debut de un grupo creado en plena pandemia mundial por seis artistas, que se habían conocido en la escuela de circo de Montreal. Y algo de aquel mundo que, de repente se tornó irreal, lo trasladan a la escena. Las disciplinas de cada artista (malabarismo, acrobacias, trapecio) se combinan, entrelazan y fusionan.
Como en las road movies, “Pandax”, de la compañía franco-suiza Cirque la Compagnie describe un viaje de carretera. En un Fiat Panda viajan cinco hermanos de regreso del funeral de su padre, que ha sido incinerado. A los cinco les une el padre pero no la madre. Y, de repente, ocurre un accidente. Brota entonces un momento de locura circense.
“Der Lauf (La carrera)”, de la compañía belga Les Vélocimanes Associés. Su atmósfera recuerda a la de las películas de David Lynch, con sus personajes estrambóticos y situaciones extrañas, como las que protagonizan los dos personajes de este espectáculo, con las cabezas ocultas bajo cubos. A ciegas, con la participación de los espectadores, ejecutan sus números de malabarismo: hacen girar platillos situados en lo alto de varillas o lanzan bolas contra el otro para intentar derribar un objeto que este lleva sobre su cabeza.
“Bürstner’s Club” es el primer proyecto de gran formato de la compañía valenciana DelsAltres, fundada por Eleonora Gronchi y Pablo Meneu. Los números de circo de alto virtuosismo se entrelazan con escenas cotidianas en las que los personajes viven el miedo a la soledad, la angustia ante el vacío, la complejidad de sus relaciones de pareja. Y sus protagonistas también bailan, cantan y actúan.
“Si es seguro, no hay duda”, de la compañía francesa Takakrôar, es una decantación de la inventiva musical de los tres creadores que son músicos. Sus personajes comparecen en escena dentro de una yurta, hablan, proponen hacer un espectáculo de acrobacias. Empiezan a rasguear una guitarra a seis manos. Y en medio de la especie de locura que montan, suben a la rama de un árbol a tomar té.
Por su parte, Collectif d’équilibristes ha hecho de la verticalidad, el equilibrio sobre manos (una disciplina habitualmente solitaria), su terreno de juego y creación. Su espectáculo, “El complejo del avestruz” es un acto coral, coreográfico y casi filosófico. Ironiza con lo de “esconder la cabeza como un avestruz”. Es decir, desentenderse de las cosas, no implicarse.
Además, Roberto Magro presenta la ponencia “Los siete hilos invisibles”. Es un diálogo artístico entre el significado y el significante dentro de la escritura creativa en el circo contemporáneo. Teatros del Canal.