La MIT de Ribadavia apuesta por la calidad y la coherencia con un programa con cuatro coproducciones gallegas, muchas compañías nacionales, talleres y foros. También recupera la presencia internacional en su programación con el estreno de la prestigiosa compañía belga de Jan Lauwers y la presentación del aclamado coreógrafo griego Christos Papadopoulos y de algunos de sus escenarios de representación más singulares. Se celebra bajo el lema “El arte marca la diferencia”. Hablamos con ROBERTO PASCUAL, su Director.

 

-Va a haber tres obras que se basan en textos de Shakespeare en La Muestra…

Sí. Se trata de “Billy’s Violence”, obra con la que abrimos el festival, “Othello” y “Rey Lear”. Las tres tienen su dramaturgia y en ellas está Shakespeare como base para hacer arte, con libertad estilística y capacidad de hacer evolucionar nuestra mirada sobre el arte escénico. En estos espectáculos hay un proceso de investigación, reescritura,  actualización y depuración de conceptos. De eso se trata el teatro. Y en ello están maestros y maestras de la dirección escénica como Jan Lauwers, que parte de las diez tragedias del bardo inglés para preguntarse ¿por qué nos complace ver un crimen de ficción o leerlo?, ¿qué papel tiene la violencia en el arte de nuestro tiempo? y ¿qué diferencias hay en la manera de ver y juzgarla hoy respecto a siglos pasados?.

También Marta Pazos (y su “Othello”) aborda la violencia y el racismo y la compañía Atalaya (con “Rey Lear”) potencia la búsqueda de la condición humana a través de la desnudez y la esencialidad, características que valora y distingue el público, pues esta compañía se ha reconocido en alguna ocasión con el Premio del Público de la MIT.

“Casi todos los espectáculos de la Mostra establecen un diálogo y se relacionan entre sí, gracias a temas como el feminismo, la manipulación, la posverdad, la desmitificación del amor romántico… Por evolución, por oposición o por contraste”

También hay que destacar en la programación la presencia de la Cía. Manolo Alcántara, con su creación “Deja vu”, con una espectacular escenografía; Agrupación Señor Serrano, colectivo experto en nuevas dramaturgias que propone con “The Mountain” indagar sobre la verdad, la mentira, el acto y el simulacro; “Los que hablan” con Malena Alterio y Luis Bermejo, cuya dramaturgia firma Pablo Rosal; “Querido capricho”, una coproducción del Centro Dramático Nacional y Malala Producciones, con Tomás Pozzi o el premiado montaje familiar “Cris, la pequeña valiente”, de la compañía Espejo Negro.

-Este año La Muestra se centra en temas como el feminismo, la posverdad y la manipulación…

En cierta medida, casi todos los espectáculos establecen un diálogo y se relacionan entre sí, gracias a estos y otros conceptos. Por evolución, por oposición o por contraste.

El feminismo está presente de manera evidente en “Soga e Cinsa”, de la joven compañía Aporía escénica (coproducción del festival) porque lo trata de manera histórica y estructural al hablar de la caza de brujas, pero también está en la nueva pieza de Jan Lauwers (“Billy’s Violence”), al referirse a la violencia y su espectacularización en la época de Shakespeare o en “#2Pilgrims”, una obra escrita por el dramaturgo Fernando Epelde para abordar el acoso. O la desmitificación del amor romántico (como en “Querido Capricho”), a partir de la autoficción y de los sucesos que pueden vivir dos jóvenes en el camino de Santiago. Incluso el feminismo está presente en una pieza de títeres para público familiar que mezcla partes de la biografía de Concepción Arenal con sus fábulas de la montaña para visibilizar los valores practicados por una mujer jurista y escritora, amante de la cultura popular y del paisaje rural, como la empatía, el respeto o la humildad.

 

La idea de posverdad la encontraremos en “The Mountain”, de Sr. Serrano, en la versión de Voadora del “Othello” e, incluso, en “Terceiro Acto”, del Centro Dramático Galego, aunque en éste la memoria y la autoficción vuelvan a salir a la luz gracias al encuentro en un teatro de estos actores mayores de 65 años que planean una protesta contra las decisiones de la institución mientras confiesan y se divierten con sus propios recuerdos.

“Quiero que el festival no pierda la esencia popular, la diversidad, pero, sobre todo, que pueda abrirnos la mente y que estemos dispuestos a ampliar esa diversidad hacia lo desconocido, lo misterioso, lo ambiguo…”

-¿Qué destacarías de vuestras coproducciones con las compañías gallegas?

Las coproducciones son algunas de las actividades pioneras desde hace muchos años del festival para apoyar y colaborar con el sistema teatral gallego desde una postura de diálogo internacional y diversificación de los modelos de creación. Este año son tres, pero también hay estrenos y acompañamientos a artistas que queremos proyectar (como el número de artistas gallegos con los que venimos colaborando desde hace años y que estarán presentes en la próxima temporada del CDN como A Panadería, Esther Carrodeguas, Chévere, Matarile, Marta Pazos…). Y lo hacemos también con la danza o con el nuevo circo, a los que hemos puesto en el foco este año en alguna jornada con el fin de señalar grandes trabajos coreográficos e híbridos como “Bailar Ahora”, una pieza de autoficción, una especie de historia de la danza escenificada a partir de anécdotas y paisajes bellos y curiosos que podremos ver en la magnífica obra de Marta Alonso Tejada, un verdadero referente contemporáneo de la escena gallega y que seguro tendrá también mucha proyección.

Además de Voadora, estarán presentes compañías gallegas como Pistacatro, conVértigo” y habrá propuestas de Traspediante, Sarabela Teatro, Redrum Teatro, Adriana Reyes, Javier Martín o Caxoto.

Vuestra localidad, Ribadavia, es desde hace años un referente del teatro independiente y del teatro de vanguardia, ¿Por qué crees que es así?

Quizás por la coherencia, la constancia y el espíritu inquieto. Mi idea del festival fue siempre trabajar en favor de una identidad clara y un compromiso firme con el público de Galicia, aunque también con el visitante, cada vez más atento a los estrenos internacionales o a las tendencias señaladas por un festival que combina grandes nombres del canon contemporáneo (Pippo Delbono, Declan Donellan, Nekrosius, Staniewski, Emma Dante, Jan Lauwers…) con las fulgurantes figuras de la creación actual (Marco Layera, Christos Papadopoulos, Marcos Morau, Marianella Morena y otras muchas). Además, sigue siendo necesario compaginar piezas de creación contemporánea, como aquellas que inciden en la mezcla de géneros, el cuestionamiento de etiquetas o la evolución de las estructuras dramatúrgicas hacia modelos que nos hacen sorprendernos, reconceptualizar y repensar la escena. Quizás eso es lo que nos lleve a tener un público muy diverso, dinámico y muy activo, incluso público no habitual de teatro.

-Has declarado en más de una ocasión que “este Festival pretende mostrar nuevos comportamientos sociales…”

Quiero transmitir la idea de mediación y de estética del riesgo. Que el festival no pierda la esencia popular, la diversidad, pero, sobre todo, que pueda abrirnos la mente y que estemos dispuestos a ampliar esa diversidad hacia lo desconocido, lo misterioso, lo ambiguo. Un festival es una invitación a descubrir ciertos valores y esa invitación debe estar bien diseñada y equilibrada. Uno de esos valores que queremos transmitir es el fomento de una sociedad consciente de su postura frente a la cultura, su capacidad para compararla con otros modelos y países y su posición crítica y analítica de las realidades sociales y políticas para querer mejorarla siempre.

“Se considera a Ribadavia “La capital del teatro gallego” por experiencia, tradición y vanguardia. Ribadavia fue un lugar destacado del teatro independiente español…”

-¿Qué crees que has conseguido en estos 12 años que llevas al frente del Festival y qué queda todavía por conseguir?

Creo que he conseguido demostrar el valor de la mediación cultural en la trasformación de hábitos, la permeabilidad y la evolución del modelo de programación. He aprendido que la constancia debe ir siempre acompañada de autocrítica y que siempre hay que ir cambiando cosas que no afecten a las grandes convicciones (como que la creación contemporánea nunca debe ser elitista). Hemos conseguido proyectarnos gracias a eso en ámbitos académicos dentro y fuera de España, en la visibilidad mediática en las redes y en foros nuevos, en redes de colaboración…

¿Y qué queda por conseguir? Esa estabilidad que hemos venido peleando como hormiguitas en todas las instituciones que contribuyen con el festival y que probablemente se pueda completar en un futuro próximo con el INAEM-Ministerio de Cultura con una ayuda nominativa después de varios años de crecimiento en el apoyo por concurrencia. También me gustaría conseguir un Museo del Teatro en Ribadavia que sepa poner en valor la historia de nuestra escena y su capacidad de diálogo exterior.

-Para todos aquellos/as que vayan a acudir a este Festival este año y que no conozcan la bella villa de Ribadavia y sus alrededores, ¿dónde les recomendarías que fueran o qué deben visitar sí o sí?

Deben perderse necesariamente por las bodegas de la comarca, contemplar el valle del Ribeiro desde el Museo del Vino, vivir las agradables noches en las terrazas de las inmediaciones del Castillo al salir de la función de su Auditorio, darse un baño relajante en las termas, en el río o en las pozas de Melón, disfrutar de la excelente calidad gastronómica y de los productos de temporada (los pimientos de Arnoia, el pulpo los días de feria). En fin… Este festival es una experiencia de mucho maridaje.

-Explícales a los espectadores por qué se considera a Ribadavia “La capital del teatro gallego”…

Por experiencia, tradición y vanguardia. Ribadavia fue un lugar destacado del teatro independiente español, Abrente fue un Asociación que quiso poner en el mapa el teatro y la cultura gallegos en los años 70, burlando los controles franquistas y la moral de una sociedad afectada y acomplejada. El activismo supo sumar fuerzas para solventar todas las dificultades y dejar un legado de compromiso, cooperación y visión global que se ha ido moldeando con los años y fortaleciendo a fuego lento a Ribadavia como el auténtico centro escénico de Galicia. Y así seguirá siendo, ahora con la responsabilidad y exigencia profesional que le debo brindar en cada nueva edición en estos nuevos tiempos.

-El año pasado el Festival recibió el Premio Adolfo Marsillach que otorga la Asociación de Directores de Escena de España, ¿qué supuso para vosotros este reconocimiento?

Una nueva alegría y además muy significativa, porque era el primer reconocimiento de repercusión estatal para la MIT, pues se trata de un premio que concede una Asociación con representantes de todas las comunidades autónomas. Que nuestro festival figure en la nómina de premiados con el Adolfo Marsillach es un gran honor y nos hace sentirnos queridos y respetados también por todas y todos los profesionales.

-¿Por qué es emocionante poder celebrar este Festival este año, recuperando la presencia internacional y algunos espacios de exhibición?

Es una emoción distinta a la del año pasado, que fue intensa y de sentimiento de protección mutua, pero con la movilidad entre países muy reducida. En cierta manera, este año seguimos con cautela y reservas y centrándonos en una edición muy europea. Será la primera vez que en Galicia se presente Needcompany y Christos Papadopoulos y para mí es emocionante poder ofrecer al público en general, pero también a los estudiantes de arte dramático de Galicia o a los fieles seguidores del festival un nuevo capítulo de referentes de la escena, sobre el que podrán ampliar conocimientos en los foros y otras actividades paralelas del festival. La emoción de volver a ser verdaderamente un campus de verano de convivencia escénica.

El bullicio y conversación escénica también regresarán a las calles este verano. Además de los habituales coloquios nocturnos con las compañías tras la función, MIT Ribadavia programará actividades paralelas para acercar las artes escénicas al público. Uno de los eventos destacados de esta edición será la presentación del libro História da dança contemporánea na Galiza, del crítico Afonso Becerra, actual director de la Revista Galega de Teatro (Erregueté). Del 16 al 25 de Julio. Ribadavia (Orense). Más información en MiT Ribadavia – Mostra de Teatro de Ribadavia