SILVIA MARSÓ protagoniza y ha producido esta versión musical de la obra de Stefan Zweig, bajo las órdenes de Ignacio García (actual director artístico del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro). Da vida al personaje más intenso de su carrera profesional en una función que nos habla de la pasión, de las decisiones vitales, de vivir la vida cada día, de la represión social hacia las mujeres… La pieza se ha alzado con el Premio Broadway World Spain como Mejor Espectáculo Musical de Pequeño Formato y le ha valido a Marsó ser finalista al Premio Valle Inclán 2019 y a los Premios de Teatro Musical 2018. Esta adaptación que regresa a Madrid conjuga la música original del ruso Sergei Dreznin y la dramaturgia de los autores franceses Christine Khandjian y Stéphane Ly Cuong. Recuperamos la entrevista que le hicimos a la actriz cuando la representó en Madrid hace unos años.

-Preséntanos a la Señora C, tu personaje…

Es una viuda aristócrata que ha vivido siempre a remolque de los condicionantes de su estatus y de su condición de noble. Hasta que un día se descubre a sí misma como una mujer valiente, capaz de sacrificar su vida, de enfrentarse a los convencionalismos sociales (que la mantenían anclada en una existencia vacía) para lograr vivir plenamente y con un profundo sentido de la libertad esas 24 horas que la transformarían para siempre.

-¿Qué relación mantiene con los otros dos hombres?

Esta mujer ha permanecido callada 20 años, nadie supo jamás lo que pasó en esas 24 horas, hasta que conoce a un personaje que es el Narrador o maestro de ceremonias (Germán Torres). Felipe Ansola da vida al joven ludópata con el que descubre la pasión por primera vez en su vida, pero por la gran diferencia de edad de ambos personajes también siente un instinto maternal, que entra en contradicción con su deseo más profundo.

-Una función que nos habla de los convencionalismos, del destino de cada uno, de la pérdida de oportunidades en la vida…

Y de la ludopatía, del tabú que sigue suponiendo la relación de una mujer madura con un tierno joven. De cómo la mujer ha sufrido siempre la represión en la sociedad…

-Has declarado que “es el personaje más difícil que has interpretado nunca”, ¿por qué?

Porque en menos de una hora y media pasa por todos los estados que puede vivir un ser humano a lo largo de su vida. Y, además, lo hace bailando, cantando y pasando por dos edades: los últimos retazos de juventud y la vejez. Dice frases tan maravillosas como “El tiempo posee una profunda fuerza para quitar intensidad a los sentimientos…” o “ El destino juntó el calor y el frío, la vida y la muerte, la alegría y el dolor, en esa noche que pareció haber durado mil años.”

-¿Qué tiene de actual la historia que nos narró su autor?

¡Cuántas veces la vida nos pone en un cruce de caminos y tenemos que elegir por dónde seguir, sin saber muy bien qué nos vamos a encontrar más allá del horizonte!. La obra plantea que hay que atreverse a vivir como te dicta el corazón o tu conciencia, aunque siga siendo una utopía que pocos humanos alcanzan. Los espectadores se harán preguntas al final de la obra, como yo me las hice cuando la leí y la ví.

– ¿Por qué decidiste producir y convertir en un musical esta obra tan reflexiva de Stefan Zweig?

Porque lo ví en París y me pareció un espectáculo distinto, insólito, poético, trepidante, donde se mezclan diferentes disciplinas artísticas: la música en directo, el canto, la danza, la interpretación, la literatura y la plástica, en un profundo e interesante texto de Zweig.

-¿Es necesario producir una obra para poder interpretar un personaje que te satisfaga?

En mi caso, tengo la suerte de que los mejores papeles me los ofrecen otros productores (como los de Nora, Yerma, Doña Rosita, Amanda Wingfield) pero si quiero hacer un espectáculo distinto e innovador, tengo que implicarme desde la producción, porque nadie se atreve a arriesgar con un montaje de este tipo. Es lógico que un productor busque rentabilidad. Mi apuesta está mas cerca de un compromiso moral con la cultura, con el arte, con el más difícil todavía y con mi profesión.

-¿Qué destacarías de la puesta en escena?

Arturo Martín Burgos ha dado a la escenografía ese aire onírico de recuerdo que se desdibuja en la memoria, que lo envuelve todo de una misma patina, tan fundamental en la obra. Con Ana Garay (diseñadora del vestuario) ya he trabajado y es una artista. También quiero destacar la belleza expresionista de la luz diseñada por Juanjo Llorens, otro genio de nuestras artes escénicas, que se implicó en el proyecto desde el minuto cero. Y la composición musical es de Sergei Drezni que interpreta en directo una formación musical de cámara dirigida por Josep Ferré. Del 4 de Diciembre al 10 de Enero. Teatro Galileo. www.galileoteatro.es