El Teatro de la Abadía presentará desde septiembre relecturas de varios grandes títulos del teatro occidental como un reencuentro con Mío Cid, espectáculo dirigido e interpretado por José Luis Gómez y con Nise, la tragedia de Inés de Castro, de Ana Zamora y Nao d’Amores, que vuelve a la Sala Juan de la Cruz con una disposición diferente de las butacas en busca de una nueva experiencia.

Marianella Morena, prestigiosa directora uruguaya, ofrece en Fuenteovejuna un acercamiento singular a la obra de Lope de Vega al situarla en los pasillos de un supermercado, mientras que la Companhia do Chapitô adaptan a Shakespeare en Hamlet al sustituir el castillo de Elsinor por la oficina de una multinacional.

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En el segundo semestre ofrecerán una versión de El pato salvaje de Ibsen, que no se ha representado en Madrid desde 1982. También habrá piezas breves de Calderón, Moreto y Quiñones de Benavente en Andanzas y entremeses de Juan Rana, dirigida por Yayo Cáceres, partiendo de una versión de Álvaro Tato para Ron Lalá. Es una fiesta de piezas breves con música en directo para reflexionar sobre los límites del humor y homenajear a una figura esencia del teatro clásico español.

Federico García Lorca estará presente por partida doble, con el recital de Carmelo Gómez, que mezcla a Lorca con textos áureos, en A vueltas con Lorca, y, ya en el segundo semestre, con el Retablillo de don Cristóbal de Nao d’amores.

Estos “clásicos”, aunque transitados desde miradas disruptivas y transgresoras, convivirán con creaciones que ahondan en otros lenguajes escénicos e inciden en nuestra realidad y su complejidad, problematizando algunas de sus características. La compañía hispano-suiza L’Alakran actuará por primera vez en La Abadía con Makers, en la que con dos actores en escena, Juan Loriente y Oscar Gómez Mata, toman como punto de partida El hacedor de Agustín Fernández Mallo, que a su vez se basaba en Borges, para crear una pieza sobre lo cotidiano en esta época de fragilidad, de contornos borrosos e inciertos.

En Cada átomo de mi cuerpo es un vibroscopio, inspirado en la vida y obra de la escritora sordociega Helen Keller, Rakel Camacho dirige a Eva Rufo y Esther Ortega, adentrándose en la diversidad con un espectáculo que es un poema existencial sobre los límites de lo visible e invisible. Gerardo Vera era el director previsto para Para acabar con Eddy, pero su triste fallecimiento dejó huérfano el proyecto en la pasada temporada. Ahora, José Luis Arellano se hará cargo de la dirección de una obra que adapta la novela de Édouard Louis, en versión de Pamela Carter, sobre el acoso que sufre un joven homosexual en una pequeña ciudad obrera.

Ana Vallés y Matarile regresan a La Abadía con El diablo en la playa, con Celeste González y Claudia Faci, para hablar de la fragilidad, el caos, las tentaciones y el desarraigo, en una pieza que usa el lenguaje como simulacro y habla de la autorrepresentación, las identidades falsas y las relaciones fantasmales generadas por el deseo.

También se podrá disfrutar de Suspensión, de la Compañía de Circo Nueveuno que es un espectáculo llamado a transmitir, a conmover, a través de los testimonios personales de sus creadores, los juegos de malabares, las coreografías.

La memoria de nuestro país estará presente con la adaptación de Anatomía de un instante de Javier Cercas por parte de Àlex Rigola, sobre el 23-F, que llegará al inicio del segundo semestre. También lo harán Casa, con texto y dirección de Lucía Mirada, y el nuevo espectáculo de Pont Flotant.

En abril, seguirán dando continuidad a la relación estable con el Teatro Real, a través de una propuesta de Agrupación Señor Serrano a partir de dos misas del siglo XVII de Joan Cererols, bajo el título Extinción. Más información en Temporada 21/22 del Teatro Abadía (teatroabadia.com)