Clara Sanchís protagoniza esta función basada en la obra de Virginia Woolf

Una escritora da una conferencia ante unas jóvenes estudiantes, en 1928. Sólo hace nueve años que se le ha concedido el voto a la mujer. Sus palabras, irónicas y afiladas, son el relato vivo de un descubrimiento: para dedicarse a la literatura, una mujer necesita dinero y una habitación propia.

«La lectura de Una habitación propia me quitó el sueño. Me conmovió y me sacudió. Antes de esa noche inolvidable, había dejado el libro a medias en tres ocasiones. Pero la autora, el título y las primeras páginas, me atraían con fuerza, así que volvía a empezarlo. Y a abandonarlo. El atasco se producía siempre en la misma zona; al mezclarse los planos de imaginación y realidad, me perdía en una selva frondosa. Pero tan atrayente. Al fin, en un hotel, logré atravesar esas ramas y devoré el libro. O el libro me devoró a mí. Virginia Woolf era un tigre colorido que daba vueltas y más vueltas, merodeando alrededor de su presa, cerrando el círculo, hasta morderla en el cuello. La presa era yo. No pegué ojo en toda la noche. ¿Por qué me duele y me ilumina este discurso, si son cosas dichas hace casi un siglo? Sin respuesta, sentí que estas palabras de Virginia Woolf pedían a gritos ser dichas en los escenarios…», comenta Clara Sanchís.

Hasta el 27 de Noviembre. Teatro del Barrio.