Charlamos con el actor y presentador Víctor Parrado que representa un show que llevará a los espectadores a revivir escenas míticas del cine a través de su vida. Un espectáculo lleno de improvisación que convierte “El peliculero” en un show que cada día es “diferente”.

-Para todos aquellos que no te conocen, ¿cómo te presentarías como humorista?
Pues soy un humorista buenrollista. Mi humor es blanco, es cercano y para todos los públicos. Suelo mezclar humor y emoción porque considero que si, además de hacer reír, puedes compartir algún mensaje o reflexión con el público, estás regalando algo que se llevan a casa. Me gusta mostrarme sin caretas ni corazas, por lo que creo que esa proximidad se palpa desde el primer minuto.

“El humor sana porque te hace ver la vida con más amabilidad, porque te ayuda a relativizar y sobre todo a desdramatizar muchas cosas que ves que no eran tan importantes. El humor te ubica”

-Preséntales a los espectadores lo que van a ver en “El peliculero”…
Es un espectáculo de comedia que gira en torno a la Gala de los Oscar. Un show lleno de humor, de guiños al cine, de parodias, de música e improvisación, donde el espectador es muy importante porque interactuará conmigo a veces durante la representación. 

-En el escenario invitas al público a revivir escenas míticas del cine. Háblanos de dos o tres de ellas y de cuál es la que más éxito suele tener…
Durante el show aparecen parodias de “El Guardaespaldas”, “Grease”, “Ghost”… En “Ghost” hay un momento muy gracioso con el mítico jarrón que Demi Moore se pone a crear de madrugada. La parte de las películas tiene un toque nostálgico pero yo la llevo a la actualidad y suele funcionar muy bien con el público.

– ¿En qué situaciones y momentos de la vida cotidiana te inspiras para crear tus espectáculos?
En “el Peliculero” me basé en mi propia vida. El show es autobiográfico 100% y además lo demuestro durante el show. Respecto a mi estilo de hacer comedia en general me fijo mucho en la realidad cotidiana, en lo que observo, en aquello que me cuentas o leo. La comedia está ahí fuera. Es como los espárragos, que sabes que están, pero hay que ir a buscarlos.

“No conozco a nadie al que reír le siente mal”

-Esta función es también un homenaje a los musicales, ¿qué tipo de música te acompaña en escena?
La música está muy presente desde que entras en la sala. Sirve para mover emociones. Yo pretendo trasladar al espectador al mundo del cine a través de diversas sensaciones. Hay canciones de “Grease” y de otras películas y un guiño a nuestra querida y mítica Mary Poppins y su deshollinador.

-¿Cuáles son los rasgos más importantes que distinguen tu estilo de humor?
Yo creo que la parte emocional está presente siempre. Me gusta hacer reír pero me gusta más comunicar y para mí eso trasciende más allá del chiste. Al final somos todos muy parecidos: queremos querer, que nos quieran, sentirnos aceptados, reconocidos…Por tanto, nos movemos por emociones, tomamos muchas decisiones en base a lo que sentimos, intuimos. El humor es una herramienta maravillosa para hacer llegar algo más al espectador.
Hoy en día diferenciarse es muy difícil porque está todo inventado. La clave está en ser fiel a uno mismo y potenciar aquello que crees que se te da bien, sin miedo al qué dirán. En este espectáculo canto y bailo (lo primero, bastante mal) pero es una apuesta distinta que va más allá del Stand Up. Tiene tintes de musical sin serlo y de obra de teatro incluso, pero no lo es. La diferencia está en cómo mezclas los ingredientes que ya existen.

-¿Por qué es más necesario que nunca ir a ver espectáculos de humor a
los teatros?
Porque la comedia es vacuna para el alma, es terapia en vena. No conozco a nadie al que reír le siente mal. Siempre digo que lo único que persigo con mis espectáculos es que la gente salga mejor de cómo entró. Aunque sea un poquito. El humor sana porque te hace ver la vida con más amabilidad, porque te ayuda a relativizar y sobre todo a desdramatizar muchas cosas que ves que no eran tan importantes. El humor te ubica.

-¿Qué te hace reír a tí?
Los comportamientos de las personas, empezando por mí. Siempre digo que la “realidad supera la ficción”. Me fijo en actitudes, hábitos, modos del ser humano y en cómo evoluciona y me hace mucha gracia. Somos animales de costumbres y lo único que cambia son esas costumbres. También me hacen reír mucho mis amigos de toda la vida. Con ellos al fin del mundo, porque “el payaso” también necesita reír de vez en cuando.

-¿Una anécdota con el público que siempre recordarás?

Tengo muchas, desde las más surrealistas hasta las más emotivas. Pero me quedo con una pedida de mano en mi show de “El Peliculero” cuando actuaba en el Teatro Capitol de Barcelona. Poder ser partícipe de algo así, ver la emoción de los novios y cómo la gente aplaudía emocionada, fue algo mágico y un recuerdo maravilloso. Al final, si no ayudamos al resto a ser felices, nuestra felicidad se queda algo coja. Teatro Alfil. www.teatroalfil.com