Una nueva producción de la obra de Georges Bizet, en coproducción con la Royal Ballet and Opera de Londres y el Teatro alla Scala de Milán.

Fue estrenada con un gran escándalo en la Opéra-Comique de París en 1875, pero defendida con admiración por Brahms, Chaikovski, Saint-Saëns y, sobre todo, Nietzsche -que la utilizó como contraposición al wagnerismo-, se convertiría con el tiempo en un icono del repertorio operístico universal. Sin embargo, su autor, Georges Bizet (1838-1875), murió de un ictus apenas tres meses después de la première, a los 36 años, frustrado y desolado con el recibimiento de la ópera por la que había luchado con denuedo desde su génesis.

Tres repartos se alternarán en la interpretación de la ópera, encabezados porAigul AkhmetshinaJ’Nai Bridges y Ketevan Kemoklidze (Carmen), Charles Castronovo  y Michael Fabiano (don José), Lucas MeachemLucaMicheletti y Dmitry Cheblykov (Escamillo) y Adriana González y Miren Urbieta-Vega (Micaëla).

El contexto social de la época no era propicio a la eclosión avasalladora de una heroína amoral, intrépida, transgresora, seductora, ajena a las convenciones sociales y dispuesta a luchar por su libertad hasta las últimas consecuencias, moviéndose con garbo entre marginales y militares.

Tras la caída del Segundo Imperio y la traumática experiencia de la guerra franco-prusiana (1870–1871), la sociedad francesa experimentaba un proceso de redefinición de su trastocada identidad nacional, a través de un arte que enalteciera los grandes valores éticos y morales y, sobre todo, que la alejara de la realidad.

Eun Sun Kim estará al frente del Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real y los Pequeños Cantores de la ORCAM en todas las funciones, con excepción de los días 3 y 4 de enero, que serán dirigidas por Iñaki Encina.

También musicalmente, Carmen se encontraba en una encrucijada: se resquebrajaban los mundos enfrentados de la opéra-comique, más popular y tradicional, con la alternancia entre números musicales y diálogos hablados -en la que esta ópera se inscribe, conceptualmente-; y la monumentalidad de la grand opéra, con producciones grandilocuentes y una creciente y controvertida influencia wagneriana.

Georges Bizet y sus libretistas Henri Meilhac y Ludovic Halévy lograron sortear con gran dificultad las restricciones y escollos institucionales impuestos por la Opéra-Comique para adaptar la novela Carmen (1845) de Prosper Mérimée, de la que mantuvieron la esencia del argumento y la atmósfera exótica, suavizando su brutalidad e introduciendo varios personajes para incrementar la consistencia dramática de la obra, que se sostiene en una ingeniosa utilización de la tensión progresiva: cada acto amplía el conflicto entre Carmen y Don José y acentúa la incompatibilidad entre sus mundos simbólicos hasta el trágico final. Teatro Real.