ALFREDO SANZOL ha escrito y dirigido este texto que nos habla de un tema que pocas veces se aborda en escena: lo que suponen la fraternidad y la pérdida de un/a hermano/a en nuestra vida cotidiana.
La pieza es una coproducción del Centro Dramático Nacional (que también dirige Sanzol) y el Teatre Nacional de Catalunya.

-Nuria Mencía y tú habéis trabajado juntos en muchas ocasiones. La última en “El bar que se tragó a todos los españoles”. ¿Cuáles son los principales motivos por los que querías volver a dirigirla?
Nuria Mencía es una actriz que me inspira, a la que admiro, me gusta la manera apasionada y vital con la que vive la interpretación y el compromiso con el trabajo en la escena.

-Y, de hecho, en “La respiración”, el personaje protagonista se llama también Nagore. ¿Es una casualidad o la elección del nombre de la protagonista de “La última noche…” tiene un sentido simbólico?
Si llego a nacer chica me hubiese llamado Nagore, así que es un nombre que siento propio. Si llego a nacer chica no sería yo, claro, pero eso es lo bueno, comparto un destino con la Nagore que no llegó a nacer.

-En la obra hay tres parejas de hermanos con vivencias muy diferentes sobre la fraternidad. Forman parte de una familia en la que Nagore, la mujer que vive sola, es un eje esencial. ¿Cómo describirías la personalidad de Nagore?
Nagore es una mujer que ha elegido vivir sola pero que tiene un vínculo muy fuerte con la familia de su hermano.
Es una paradoja porque es un deseo de soledad y de compañía, de independencia y de unión que me parece muy legítimo, pero que se sigue juzgando como “especial”.
-En los momentos de mayor dolor de la vida también tenemos reacciones y sensaciones que tienen que ver con la faceta cómica o humorística de la vida. ¿De qué forma se ve reflejada esta faceta en el escenario con los protagonistas de la función?
Durante las entrevistas que hice a las personas que habían perdido a una hermana o a un hermano siempre salía el tema del humor como herramienta para seguir viviendo, para aliviar el dolor, para tomar distancia, para vengarse de la enfermedad, y he querido que esté de alguna manera en escena.
-Comentas en la presentación de la obra que “El duelo por la pérdida de una hermana o de un hermano es el que socialmente está menos acompañado. En muchas ocasiones, la hermandad constituye un hecho esencial en la vida de las personas y la pérdida de la otra parte es una amputación real del ser.”. ¿Qué añadirías al respecto?
Ha sido un descubrimiento saber que el duelo por la pérdida de un hermano es el menos acompañado, pero lo pensé y es cierto. Yo he sido el primero que no ha acompañado el duelo por la pérdida de hermanos con la misma intensidad que otros duelos.
-¿De qué otros temas principales quieres hablarle al público que vaya a disfrutar con esta pieza?
De la importancia que tienen las relaciones entre hermanastros, de la influencia de la política en las relaciones de hermandad, de los odios heredados, de los cuidados, de que la vida no para pase lo que pase.
-¿Qué destacarías del elenco de actores que llevarán a escena esta producción del CDN?
Que Nuria Mencía, Jesús Noguero, Elisabet Gelabert, Cristóbal Suárez, Ariadna Llobet y Biel Montoro son actrices y actores que tienen el deseo de dar sentido al hecho de actuar y que para eso trabajan de una manera que hace admirarlos en cada ensayo.
-¿Cuál es la principal pregunta que te gustaría que se hiciese el público que vaya a ver esta función al salir del Teatro?
Me gustaría que la gente sintiera descarga de los sentimientos de culpa, de rencor, de odio, de victimismo…
-No sé si hay alguna faceta positiva en este drama que has escrito. Si es así, ¿Cuál es el mensaje positivo que le quieres “enviar” al público?
Creo que hacemos arte porque nunca conoceremos el sentido de la vida. Hay que inventárselo cada día y en ese trabajo lo positivo y lo negativo forman parte de lo mismo.
-También comentas en la presentación que “Me pregunto cómo la vivencia de la hermandad privada afecta a la vida pública, y de qué manera las relaciones de fraternidad en lo público influyen en lo privado.”. ¿Qué otra pregunta te harías ahora después de este tiempo de ensayos de tu obra?
-¿Cómo puede vivir de una manera tan inconsciente toda la influencia que tiene mi familia en la manera en la que yo soy?.
-¿Cómo van a ser los elementos escenográficos y la puesta en escena de la función?
Blanca Añón ha diseñado la casa de Nagore con una gran herida a través de la que se ve un bosque. Es un espacio doméstico y sagrado al mismo tiempo. Muy inspirador.
La Iluminación es una creación de Pedro Yagüe, el vestuario lo ha diseñado Vanessa Actif, la Música es una creación de Fernando Velázquez y del movimiento se ha encargado Amaya Galeote. Fotografías y retrato: Bárbara Sánchez Palomero. Teatro María Guerrero.