La Compañía Nacional de Danza estrena en Mayo “Struere”, un programa formado por “Masa”, creación de la coreógrafa Luz Arcas (La Phármaco) y “Tablero”, creado y dirigido por Mattia Russo y Antonio de Rosa (Kor’sia). Hablamos con los tres coreógrafos.

-¿Con qué adjetivos le presentarías a nuestros lectores tu coreografía?
LUZ: “Masa” es una obra muy física en la que se trabaja el movimiento desde una perspectiva iconográfica. Es despojada e intensa, bella y oscura.
KOR’SIA: “Tablero” es una coreografía física, viva y en constante transformación. También es coral, rítmica y muy conectada a la Tierra, donde el peso del cuerpo y el sonido de los pies generan una energía casi festiva. Al mismo tiempo, tiene algo arquitectónico y poético: está construida a partir de “cuadros” o tableaux vivants inspirados en la tradición, la pintura y lo contemporáneo, sin ser nunca descriptiva. Es una danza en la que conviven lo colectivo y lo íntimo, y donde siempre hay espacio para que aparezca lo inesperado.

-¿De qué temas le habla al público tu pieza?
KOR’SIA: Propone un espacio vivo de encuentro, como una plaza imaginaria donde los cuerpos atraviesan una experiencia compartida. Es un lugar en constante transformación, donde los intérpretes se organizan y se desorganizan, creando relaciones y situaciones en tiempo real. De alguna forma, es un espacio que conecta el pasado con el presente. La pieza no busca narrar una historia cerrada, sino abrir un imaginario. La danza es física y dinámica. Conviven momentos más poéticos con otros más intensos y energéticos. Además, hay una relación muy fuerte con la madera y con los tableros, que no solo construyen el espacio, sino que también condicionan la manera en que los cuerpos se mueven y se relacionan. El pulso escénico se articula desde una fisicidad muy vibrante, atravesada por la banda sonora de Alejandro da Rocha, con una intervención de El Niño de Elche, que no acompaña, sino que irrumpe y transforma la energía de los intérpretes.  Así, todo funciona como un sistema interdependiente en el que cuerpo, sonido y espacio se afectan mutuamente.

LUZ: La masa como potencia humana constante en la Historia. Casi como una criatura mitológica que espera el contexto adecuado para resurgir.

-¿Este programa va destinado a todos los públicos y de todas las edades?
KOR’SIA: Sí, es un programa abierto a todo tipo de público y a todas las edades. No cuenta una historia cerrada ni depende de un código específico, por lo que cada espectador puede entrar desde su propia experiencia. Es una propuesta muy sensorial, física y visual, que se percibe más desde lo que se siente que desde lo que se explica. Además, aborda temas muy universales, con los que cualquier público puede conectar de una manera u otra.
LUZ: Creemos que todo el mundo puede disfrutar de la Danza.

-¿Qué te gustaría transmitirle a los espectadores con esta coreografía?
LUZ: La danza tiene la capacidad de resonar y despertar sensaciones que surgen de la experiencia vital-personal de cada espectador. Siempre persigo la conmoción, la conexión profunda e intuitiva con el viaje físico que plantea la obra, sin pretender que se entienda ningún mensaje en concreto.
KOR’SIA: Nos gustaría transmitir, sobre todo, una experiencia compartida: la idea de estar juntos en un mismo espacio, el teatro, y en un mismo tiempo, aunque cada uno lo viva de una manera diferente. Nos interesa que el espectador pueda dejarse llevar más por lo sensorial, que se emocione y se deje atravesar por la pieza, sin necesidad de buscar preguntas o respuestas cerradas. Que se permita simplemente “estar” en la obra, sentirla, sin intentar entenderla de forma racional o fija. Y, sobre todo, nos gustaría que quedara la sensación de algo vivo y en constante transformación: que todo cambia, que todo se construye y se deshace delante de nuestros ojos, y que en ese movimiento aparece algo común.

-¿Qué destacarías de la escenografía, del vestuario y de las transiciones de esta puesta en escena?
KOR’SIA: De “Tablero” destaca, sobre todo, cómo todos estos elementos están pensados para funcionar juntos, como un único sistema. La escenografía (las tablas) es un elemento vivo que construye y transforma el espacio en tiempo real, afectando directamente al movimiento y a la relación entre los cuerpos. El vestuario acompaña esta idea sin imponerse, permitiendo que el cuerpo y la acción sean protagonistas, pero aportando también una identidad y una atmósfera. Lo más importante es cuando todo esto se conecta (la danza, el vestuario, la luz, el espacio) y, casi sin darte cuenta, todo se convierte en una sola cosa viva.
LUZ: En “Masa” hemos trabajado desde una perspectiva pictórica. La escenografía y el vestuario están concebidos como una prolongación de la piel. Fotografías de ensayos: Alba Muriel. 

Del 26 al 31 de Mayo. Centro Danza Matadero (Nave 11).