Cuatro excelentes actrices de cuatro generaciones distintas protagonizan esta tragicomedia que le habla al público de la LIBERTAD, de secretos familiares y de las herencias sentimentales. Una obra en la que las cuatro imaginan “un lugar mejor” y en la que el humor les sirve de “defensa” ante el dolor. Hablamos con ellas de esta obra escrita y dirigida por la actriz Elisabeth Larena y producida por Contraproducións.

MARÍA GALIANA
-Pilar, tu personaje, estuvo de acuerdo con el régimen dictatorial y, además de tener mucha retranca, ¿cómo es?
Es un personaje muy curioso para la gente joven. Les va a impresionar. Es una mujer de mi edad que tuvo un cargo muy importante en la sección femenina de las JONES. Me recuerda a una de mis tías que era una “mujer católica y apostólica”, como se decía antes. Era una mujer “ejemplar”, sacrificada. Una mujer enquistada, por la idea de ese machismo, de aquella época. Las mujeres eran casi beatas. Y Pilar era una mujer de esas de “oír, ver y callar”. También es una de esas muchas mujeres que estaban de acuerdo con aquel régimen que duró 40 años. Pilar ya está muerta, está presenciando (sin que a ella “la vean”) todo lo que las dos chicas jóvenes (Inés y Leo) están hablando. Y hace como que invita a su velatorio al público del Teatro.
Reflexiona sobre el escenario con los espectadores. Pilar habla de alguna de las otras mujeres de la obra con frases como: “¿Han visto Ustedes?. ¡Es pura envidia!”.
En su monólogo comenta “¡Vamos, estamos en mi velatorio y ésta se pone a llorar por una puta gata!”. Cambia de estado de ánimo constantemente.
También dice en otra escena “La mujer siempre ha tenido la tendencia a someterse”. Como justificándolo…

-¿Por qué cinco motivos no debería perderse el público esta obra?
Porque es descubridora (para mucha gente) de toda una época, de la historia de España, que no es suficientemente conocida por muchos/as.
El espectador se encuentra con la historia de una familia, en la que las protagonistas son cuatro mujeres porque las mujeres son las que aportan las historias de las familias.
Es una obra que, además de ser una comedia, tiene una categoría extraordinaria porque no es intrascendente. Está dando en el meollo de una serie de cuestiones muy importantes para el presente de todos.
Porque se narra de una forma muy novedosa. Hay escenas “paranormales”.
Y, por si fueran pocos motivos, porque está llena de giros de la historia y de sorpresas.
-Mediante tu personaje, la autora habla de temas de nuestro reciente pasado que todavía son actuales…
Sí. Como la mala relación de algunos hombres con las mujeres, de la inseguridad de las mujeres que buscaban en los hombres el refugio económico, de la dependencia permanente de los hombres. Y, lo peor, que eso se hiciera y que se aceptara como si tal cosa. Y sigue ocurriendo.
-¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de las reacciones del público de los Teatros en los que habéis estado?
Lo que me llama mucho la atención es que la gente, al salir, nos dice “Es mucho mejor esta obra de lo que yo me esperaba”. Creo que descubren una forma de hacer teatro que es muy especial.
-¿Cómo te definirías como actriz de Teatro?
Pongo el alma y la vida en el escenario. Cada vez que represento la función, estoy más contenta que cuando se estrena. Estoy mucho más compenetrada con el texto. Nunca me canso. No bajo de energía. Nunca se nota nada de mi estado de ánimo en el escenario. Antes de que empiece, siempre me concentro. Estoy calladita y muy tranquila. Me lo paso bomba en el escenario. Esa trasmisión de energía con el público me motiva en cada representación y en cada bolo.

ANNA MAYO, MARÍA ROJA y NIEVE DE MEDINA
-¿Quién y cómo es tu personaje?
ANNA MAYO: Mi personaje es Leo, la nieta de Pilar. Es de carácter fuerte, resuelta y diligente, más bien lógica y poco emocional. Se ha criado sin su madre, quien la abandonó dejándola con su abuela Pilar, una mujer dura, autoritaria y rancia. Leo ha tenido que hacerse a sí misma y ha aprendido a vivir en soledad y ha valerse por si misma. Es piloto de aviación y lleva los mandos de su vida con gran practicidad. No ha gozado de demasiado cariño en la infancia, por lo que resulta una persona más bien fría y distante, al menos a primera vista, ya que poco a poco se le irá cayendo la coraza que la ha protegido toda su vida.
NIEVE DE MEDINA: Marisol es una mujer que estuvo bajo la tutela de una supuesta madre (Pilar). Es una mujer libre, que quería conocer el mundo y tener otra vida como mujer. Se quedó embarazada de joven de forma accidental, decidió escapar del lugar donde estaba con una valentía y un arrojo sorprendentes para aquella época. Se ha enfrentado al dilema de querer o no ser madre. Quería “volar” en su momento pero ha pagado cara esa libertad de abandonar su hogar familiar.

MARÍA ROJA: Mi personaje es Inés, la más joven de esta particular cita de mujeres. Calma su vocación literaria como redactora en una revista de moda y belleza bajo la dirección de su padre, mientras se enfrenta a un momento de búsqueda interior, tras el reciente fallecimiento de su madre. Es una joven que oculta su inseguridad detrás de la incontinencia verbal, impertinente sin ser consciente, ciertamente inmadura, bastante atolondrada… llegando a rozar lo cómico. Pero, al mismo tiempo, en su afán por intentar entenderse a sí misma, rezuma entusiasmo, perseverancia, curiosidad y ternura.
-La obra se inicia narrando que en un pueblo pequeño de España, Inés asiste al velatorio de una anciana llamada Pilar, quien decide dejarle su casa en herencia sin haberla conocido nunca y sin avisar a Leo, su nieta…
NIEVE: La historia se va a ir desvelando poquito a poco. Es como un puzle y cada pieza va encajando sutilmente, aunque al principio parece que ninguna va a cuadrar. Es una historia de sororidad femenina en la que cuatro mujeres que no estaban invitadas a entenderse acaban haciéndolo. Una función amable que en estos tiempos tan terribles en los que vivimos viene a recordarnos que el trato directo con el otro, intentar entenderle y ponerte en su lugar es la mejor manera de solucionar los conflictos. La función trata también de la herencia pero no la del dinero, sino del legado que nos dejan quienes se van. Y a veces el legado es todo lo que ocultaron.
MARÍA ROJA: Las emociones y temáticas que van surgiendo durante la función nacen de un momento histórico muy concreto. Están impregnadas de una amargura que, lamentablemente, resuena en problemáticas de nuestra realidad actual.
-Si tuvieras que elegir varias escenas de tu personaje…
NIEVE: Desde luego la escena de presentación de mi personaje (a solas con el personaje de María Galiana) es mi preferida. Es una perla pequeñita pero redonda y brillante. Y la escena en la que le explico al público el por qué de mi comportamiento hace casi 40 años. Es importante explicarnos a nosotras mismas para saber quiénes somos realmente. Saber qué “personaje” estamos desempeñando en la vida.
MARÍA: Aquellos momentos en los que el silencio incómodo comienza a imperar en el escenario. Inés, incapaz de sostenerlo, empieza a vomitar palabras. Esa mezcla de falta de sentido de lo oportuno y de descaro me resulta muy divertida.
-Según tu opinión, ¿estas cuatro mujeres buscan “La libertad”?
NIEVE: Leo e Inés tienen ese territorio ya conquistado. Las jóvenes están buscando saber qué pasó y descubrir su identidad y sus raíces. Pero todas han querido ser libres de una u otra forma.
MARÍA: Quizás esta reunión sea la última oportunidad de encontrar la libertad, de llegar a rozarla o, tal vez, de empezar a vislumbrarla.
-¿Qué significa para ti esa Francia simbólica del título de esta obra?
ANNA: La Francia del título fue el lugar soñado durante la Guerra civil española porque simbolizaba las libertades de las que carecían nuestros abuelos y abuelas. Francia es “la posibilidad viva de algo mejor”.
-¿Qué frases te gustan de tu personaje?
ANNA: “No quiero cargar con nada, siempre he vivido ligero”.
“Ahora sí que estoy completamente sola, porque Pilar era como era, pero era mi abuela”.
«Pilar, tú eres mejor que esa cosa que hiciste”.
NIEVE: Hay una frase en una de las escenas que define a mi personaje: “No podía seguir encerrada aquí sabiendo lo que sabía”. Y otra es cuando ella confiesa ante el público: “Ni siquiera el sentimiento de culpa por dejarla con ésta me hizo volver aquí”.
-En esta función, nada es lo que parece a primera vista…
ANNA: Es una obra enrevesada. Parece a veces un thriller. El público va descubriendo con nosotras a dos personas que están muertas y el texto le va sorprendiendo constantemente… Aunque en la gira que hemos hecho con la obra, nadie nos ha dicho: ¡Qué lío!. Avanza bien. Hay algo de comedia y hay mucha emoción en el escenario. Y es una obra con final feliz. Fotografías de escena de Sergio Verde. Desde el 29 de Abril. Gran Teatro Pavón.