Es una revisión del clásico de Shakespeare que propone una aproximación en clave de stand-up tragedy al primer acto de Hamlet, una de las obras fundamentales de la literatura universal. Enric Cambray interpreta al príncipe danés en una propuesta que combina humor, reflexión y cercanía con el público.

En esta propuesta, el propio Hamlet se presenta ante el público del siglo XXI para explicar, comentar y diseccionar (con humor, irreverencia y lucidez) el primer acto de la tragedia que lleva su nombre. El personaje abandona la ficción tradicional para dirigirse directamente a los espectadores.

A través de esta mirada, la obra se convierte en una experiencia teatral que combina el entretenimiento con la reflexión, acercando al público el universo de Shakespeare desde una perspectiva accesible y lúdica, contemporánea y profundamente personal. 

«Todo surge de la incomprensión y la admiración. Siempre que veo una puesta en escena de Hamlet, nunca entiendo del todo al personaje con sus interminables monólogos que detienen la acción dramática para… ¿qué, exactamente? ¿Retrasar lo inevitable? ¿Reflexionar sobre lo sucedido, lo que está por suceder? Me pierdo. Sin embargo, al llegar a la lucha de espadas contra Laertes, aun sabiendo cómo acaba la historia, tengo el corazón en un puño y lágrimas en los ojos. Increíble. Una obra con tal riqueza lingüística, literaria, artística, filosófica, también es capaz de embelesar al gran público. ¿Cómo se consigue esa genialidad? A la incomprensión y admiración le añado (como dramaturgo y director que soy), envidia, rabia e impotencia. Me siento como una hormiga frente a un elefante. Nunca montaré esta obra. Soy incapaz de entenderla en su totalidad. Hay otro motivo de admiración: la que siento por los grandes actores. En este caso por el joven (ya no tanto) Enric Cambray. “Nunca ningún director me dará el papel de Hamlet”, me dice hace años. “Yo no te lo ofreceré porque me he prometido no montarla nunca”, le respondo. Pero la promesa fue… como director. ¿Qué pasaría si como autor, desde el respeto, pero con la desfachatez (ya que es una empresa destinada al fracaso) que proporciona el tamiz de la comedia (en particular, la “Stand-up Comedy”) disecciono en un monólogo “gamberro” todas y cada una de las réplicas del texto para intentar entenderlo? Empezaré por el primer acto… Et voilà.», comenta Sergi Belbel. Hasta el 21 de Junio. Teatro Español (Sala Margarita Xirgu).