Por Carla Martín
Carolina África ha escrito, dirigido y es una de los tres protagonistas de esta producción del Centro Dramático Nacional.

-Comentas en la presentación de “Una buena vida” que es una oda a las historias humanas que habitan en circunstancias difíciles, recordándonos lo bonito que es estar vivos…” ¿Tu obra reivindica el positivismo de la vida? ¿Por qué?
Mi obra centra la mirada en lo que de verdad importa. Lo que emana en situaciones difíciles y nos conecta con lo esencial de la vida. Es una reivindicación de los cuidados, de la ternura, de la necesidad de sostenernos, de abrazarnos. La razón es muy sencilla, es una historia personal que me ocurrió en uno de los momentos más frágiles de mi vida y donde he conseguido hacer algo artístico (y creo bello) de una situación terrible.
-Háblanos del personaje que interpretas en la función…
ELLA es una mujer verborreica que sacará a la palestra muuuuchos temas que abarcarán desde lo más escatológico a la mitología griega. Es divertida, sarcástica, frágil, directa, consciente y rebelde.

-En la historia, una mujer se ve obligada a permanecer durante diez días en un hospital público, separada de su bebé recién nacida. Durante su ingreso comparte habitación con Teresa, una anciana octogenaria con demencia senil y un enfermero de la sanidad pública que las cuida a ambas. ¿Puedes añadir algo más sobre la historia que nos vais a narrar?
Que seguramente los espectadores experimenten un amplio abanico de emociones que van de la risa a la lágrima. En una sala tan íntima y cercana como la Princesa viajarán con nosotros de una manera muy especial. Nuestra historia (de alguna manera) va a conectar con las suyas propias y la sacudida será inevitable.
-¿Cómo describirías a los personajes que interpretan Jorge Kent y Ahimsa?
Jorge Kent es un actor impresionante y sobre todo un gran amigo. Está siendo una delicia y un lujo trabajar otra vez con él; desde “Vientos de levante” no habíamos vuelto a trabajar juntos y tenía muchas ganas. Aquí Jorge interpretará a un enfermero que de alguna manera encarna a todo ese tesoro que es la sanidad pública. Es un reto muy difícil porque estamos trabajando con una cantidad de acciones pequeñas que exigen una verosimilitud y una preparación minuciosas. Su viaje emocional es complejo y sorprendente y él está inmenso.
Ahimsa interpreta a Teresa, una anciana octogenaria que va a tocar el corazón de los espectadores. Su trabajo es igualmente muy difícil, con una exposición física muy valiente (un desnudo tan hermoso…) y un trabajo interpretativo exigente, delicado y brutal. Su personaje no dice una palabra pero toda ella, su presencia, como en “La más fuerte” de Strindberg, lo dirá todo.
-¿Qué es lo que más te gusta de poder llevar a escena como actriz protagonista una obra que también has escrito y dirigido?
Lo que más me gusta y a la vez más me aterra es la apertura en canal que voy a hacer con los espectadores. Compartir mi corazón desde la fragilidad, la honestidad y la incertidumbre.
-¿Dónde reside el humor en esta función?
Me interesa mucho la risa que nace de la lágrima de forma inesperada, también la risa que brota de ver a un personaje meterse en problemas o incluso sufrir. Me gusta provocar risas de desahogo en situaciones incómodas. Soy muy payasa y disfruto con las respuestas ágiles, irónicas. También habrá comedia por el uso de un lenguaje muy directo, escatológico y bastante bestia que descolocará a más de uno porque no lo considere apropiado para decirse en un teatro. Lo siento… la obra es así.
– ¿Qué papel tienen en el desarrollo de la historia las voces en off de Pilar Manso, Irene Provencio y Sergio Provencio?
Para mí es muy especial, son mis hijos y mi gran amiga Pilar, actriz que me ha acompañado en varios montajes. Ellos tres encarnan a los familiares de las dos mujeres ingresadas y conectan el mundo exterior que espera y aguarda fuera de este hospital. Aunque la participación de mis hijos es pequeña, en el fondo, Irene es la gran protagonista de esta historia y Sergio también.
Fotografías de ensayos de Bárbara Sánchez-Palomero. Teatro María Guerrero (Sala de la Princesa).