Protagoniza esta función adaptada y dirigida por Mariano Llorente y producida por Micomicón Teatro y el Teatro Español. “Queremos llevar a escena este retrato envenenado de la condición humana, radiografía implacable de las tinieblas morales de toda una familia que sufre y paga muy caro su viaje por esa oscuridad, en la que algunos son más culpables que otros y finalmente todos víctimas”, comenta Mariano Llorente.
-¿Quién y cómo es Don Francisco, tu personaje?
Es el marido de Dolores y padre de cinco hijos: Paquita, Lolita, Evaristo, Nazario y Paquito, sobre los que gira la historia de la obra. Es un hombre terriblemente religioso, un fanático ultra-católico con una absoluta ignorancia de la esencia del cristianismo, que no es otra que la empatía hacia el prójimo y el perdón de sus supuestos pecados. Y lo peor de la enfermedad mental de Don Francisco es que se ha empeñado toda su vida en que sus hijos sean igual de ignorantes y fanáticos que él.

-“Noche” nos narra la historia de Don Francisco, un padre autoritario y profundamente religioso que intenta mantener el orden y la virtud en su hogar y su familia a través de la represión y la fe. Pero, por su obsesión con la moral y las apariencias, acaba por presenciar la ruina de su propia familia…
Don Francisco, además, con casi 70 años, se ha quedado sin trabajo y la pobreza más desesperada se ha adueñado de él y de su hogar al vivir desgraciadamente unos decenios antes de que la socialdemocracia inventase el estado de bienestar.
No creo que Jesucristo estuviera muy orgulloso y contento con la cerrazón de Don Francisco, incapaz de aceptar el perdón de los que él considera pecadores o pecadoras, y poner en práctica finalmente el amor al prójimo, que es uno de los pilares del cristianismo desde sus orígenes. ¿Cómo es posible que Jesús perdone a María Magdalena, y Don Francisco sea incapaz de perdonar a su hija Lolita?.

-Preséntanos a los personajes de Paquita (Ástrid Janer) y Doña Dolores (Roser Pujol)
Son las víctimas más directas de la confusión terrible que domina a Don Francisco durante su existencia. Dolores es la esposa maltratada por el macho católico y Paquita es la hija que sacrifica su vida por la vida de sus padres.
-¿Qué tipo de relación mantiene Don Francisco con ellas?
Creo que Don Francisco quiere a Dolores y a Paquita, aunque sea de esa manera tan despreciable en muchas ocasiones. Quizá es uno de los aspectos del personaje que más me cuesta entender, cómo es posible que para Don Francisco tratar así a su esposa y a su hija sea un acto rotundo de amor católico.
-Mariano Llorente comenta que “es una novela febril que produce desasosiego y asfixia, retrato envenenado de la condición humana, radiografía implacable de las tinieblas morales de toda una familia que sufre y paga muy caro su viaje por esa oscuridad”, ¿estás de acuerdo con él?
Totalmente, no se puede expresar de manera más efectiva y rotunda lo que cuenta está apasionante novela de Alejandro Sawa. No es casual, porque Mariano está demostrando durante los ensayos una maravillosa y apasionada intuición para dirigir esta historia tan triste y española.
-¿Qué tres frases del texto de tu personaje destacarías?
-“La pelotada de mierda con que esa cochina de tu hija trata de ensuciar mis canas.”
-“Estás enamorado del cielo, te importa poco las cosas de la Tierra, tienes el cruel indiferentismo de los seres que se creen justos, a los que nada importa, solo atentos a la idea de Dios.”
-“Haciéndose de vientre sobre mis consejos, y tirándolos al escusado después.”
-También comenta Mariano Llorente que “Con “Noche” vamos a emprender un viaje hacia zonas durísimas del ser humano, con la esperanza, eso sí, de que lo que mostramos permita la entrada de algún rayo de luz.”
Pues ojalá que esa esperanza se cumpla. No voy a negar que una de mis mayores inquietudes con respecto a esta historia es encontrar esa puerta que se abra y que permita al espectador acercarse a una humilde reflexión sobre el veneno del fanatismo, en este caso religioso. No es un tópico decir que vivimos en la actualidad momentos en los que es necesario tener sabiduría y serenidad para resistir y desmontar este tsunami de fanatismo sectario que nos inunda. Ya está bien de agachar la cabeza y aceptar como irremediable este vaivén brutal hacia la extrema derecha que están viviendo la mayoría de las sociedades occidentales. Y defender esa democracia laica que sí, que es imperfecta, pero que por ejemplo hubiera permitido tener otra vida a esta pobre familia.
-¿Qué destacarías de los elementos escenográficos?
Tengo que alabar el trabajo de Arturo Martín Burgos, el escenógrafo, y no sólo por su creación escenográfica, también por su actitud asistiendo a los ensayos, no imponiendo sus ideas, sino dejándose impregnar por el trabajo del equipo y modificando sus propuestas en función del desarrollo de los ensayos. Y, al mismo tiempo, ha sido capaz de construir rápidamente los elementos escenográficos para poder jugar con ellos, y así evitar el encontrarnos con un mamotreto desconocido de escenografía unos pocos días antes de estrenar. ¡Un 10 admirado para Arturo!. Fotografías de ensayos y retrato de Javier Naval. Teatro Español (Sala Margarita Xirgu).