La Compañía Nacional de Danza, dirigida por Muriel Romero, presenta un programa triple y para todos los públicos titulado “AIÓN” en el Teatro de la Zarzuela.Está formado por “Paquita” de Marius Petipa y Joseph Mazilier; “The Petite Mort” de Jiří Kylián y “The Second Detail” de William Forsythe.

Para Muriel Romero, “AIÓN habla sobre el tiempo y sobre cómo éste no siempre avanza de forma lineal, sino que puede quedarse, cambiar y volver
a aparecer. La obra mezcla tradición y elementos más actuales, creando una
conexión entre el pasado, el presente y el futuro sobre el escenario. Es una
forma de entender el tiempo como algo eterno, que se repite y está en constante movimiento. A través de las tres obras que forman este programa,
se muestra cómo el arte permanece a lo largo del tiempo y nunca desaparece, conectando así el pasado, el presente y el futuro.”

PAQUITA

Este Grand pas classique de 30 minutos de duración trata del romance, aparentemente imposible, entre una gitana española y un oficial napoleónico. Aunque la intervención del protagonista masculino deja su huella tanto en su variación como en el paso a dos, Paquita es sobre todo un ballet femenino, reflejo del momento estilístico en el que fue creado, y, como tal, pone especial énfasis en la finura y precisión de las más exigentes figuras clásicas. La Puesta en escena es de Azari Plisetski y Valentina Savina y es un ballet que destaca por su elegancia y la gracia que impregnan hasta las más complejas dificultades técnicas. “Paquita” comparte con “Don Quijote” y otras obras anteriores de Petipa el gusto por lo español que el coreógrafo franco-ruso cultivó durante su permanencia en España.

PETITE MORT

Jirí Kylián creó este ballet especialmente para el Festival de Salzburgo con motivo del segundo centenario de la muerte de Mozart. Para esta obra eligió los movimientos lentos de dos de los conciertos para piano más bellos y populares de Mozart. La coreografía reúne a seis hombres, seis mujeres y seis floretes. Los floretes cumplen la función de auténticos compañeros de danza y, en ocasiones, parecen más indómitos y obstinados que un compañero de carne y hueso. Su presencia visualiza un simbolismo que tiene mayor peso que una narrativa lineal. La agresividad, la sexualidad, la energía, el silencio, el sinsentido cultivado y la vulnerabilidad desempeñan un papel fundamental en la obra.
La obra pretende evocar la imagen de dos torsos antiguos, con las cabezas y las extremidades amputadas como testimonio de una mutilación deliberada.

THE SECOND DETAIL

A lo largo de su carrera creativa, William Forsythe ha reafirmado constantemente sus credenciales como maestro del montaje inesperado y ha desarrollado un estilo propio sumamente original. Una pieza poco convencional, compleja, lúdica y muy física. Con su impresionante técnica y su amor por el movimiento puro, esta pieza permite al público relajarse y abrazar la evidente alegría de los bailarines. El deleite desenfrenado es bienvenido en el contexto de esta obra poderosa y cargada de energía, en la que se celebra al máximo el potencial del cuerpo. Fotografías de Alba Muriel y Alberto Rodríguez.