El actor protagoniza esta función basada en la obra de Florian Zeller. Ha sido dirigida por Juan Carlos Fisher.
-Interpretas a Miguel. ¿Cómo es este personaje en esta versión?
Miguel es un mentiroso pero al que todos los demás también mienten. Miente porque piensa que decir la verdad hace sufrir a los demás y, si lo piensas bien, tiene su lógica. Dice “No es igual mentir que no decir la verdad”. En la vida real, convivimos con muchas mentiras, de todo tipo, a lo largo del día. Las mentiras no se pueden desligar del objetivo final. Él defiende las llamadas “mentirijillas piadosas”, para no hacer daño, y que esas “mentiras” tienen que ser dichas con ternura.

-¿Cómo es la relación de Miguel con los otros tres personajes?
Miguel adora a su mejor amigo Pablo (al que da vida Raúl Jiménez). Le quiere como un hermano pero se acuesta con su mujer. Su amante (a la que interpreta Alicia Rubio), amenaza con revelar su relación con él. Laura (Natalie Pinot), esposa de Miguel, sospecha de la infidelidad de su marido y también le amenaza con desvelarlo.
-Comenta el director que “Es una comedia que cala hondo, que desnuda nuestras hipocresías y nos enfrenta a preguntas incómodas. ¿Cuánto de nuestra convivencia social está sustentada en mentiras “piadosas?”…
Mi personaje dice “Es igual mentir que no decir la verdad”. Nos desenvolvemos con muchas mentiras a lo largo del día. Y hay que pensar que las mentiras no se pueden desligar del objetivo. Son “mentirijillas piadosas” que también tienen que ser dichas con ternura.
La función habla principalmente de que, en esta época, es muy difícil diferenciar la verdad de la mentira. Y de que “la verdad” se debe decir con tacto. Si lo que piensas le puede hacer daño al otro y no lo vas a resolver en quince segundos, no lo hagas.
-¿Cuáles son los momentos o las escenas de la función que más te gustan?
En la función el público va descubriendo todo lo que ocurre realmente con mi personaje y las tres últimas escenas (que no puedo desvelar) me gustan muchísimo. En realidad, lo que vive Miguel en la obra es una pesadilla. Piensa que lo tiene todo controlado pero le explota en la cara. Todo se vuelve en su contra…
-¿A qué invita al espectador ?
Te hace reír pero también te hace pensar sobre qué función cumplen la verdad o la mentira en la vida, qué valoramos. Quién y por qué nos miente. Nada queda claro. Todo es interpretable en esta obra. La gente tiene que decidir quién ha mentido y quién dice la verdad. Hay alguna certeza y muchas dudas al final. Como en la vida.
-Habéis estado de gira con esta función, ¿has ido descubriendo matices nuevos o diferentes formas de enfocar la obra o tu personaje?
Sí, sin duda. Y cada día descubro detalles o matices nuevos del texto. No hay nada que esté escrito al tuntún. Tiene una parte dramática y reflexiva muy interesante. Es un gran texto.
-¿Se va a sorprender el público al ver una nueva faceta de Joaquín Reyes como actor teatral?
Soy cómico y he aprendido a estar encima de un escenario. Pero yo no había hecho teatro de texto en mi vida hasta que en 2024 me propusieron participar en “La paz”, en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, dirigida por Rakel Camacho. Al principio dije que no porque me parecía una gran responsabilidad pero, finalmente, lo acepté. Y me comprometí con todas las consecuencias. El Teatro ha llegado a mi vida de forma inesperada y lo encaro como un nuevo aprendizaje.
Cuando me llamaron para hacer esta función me lo tomé como un desafío personal e intento estar a la altura.
-¿Dónde reside el humor de esta función?, ¿Qué tipo de humor tiene?
Hay un humor basado en los equívocos. En cómo le van explotando a Miguel en la cara todas las malas decisiones que va tomando, en cómo se le va torciendo todo.
Es una coproducción de Barco Pirata, Franávila Distribución, Producciones Come y Calla, Octubre Producciones y Producciones Rokambolescas. Teatro Infanta Isabel.