La compañía Yllana (creadores y directores del montaje) vuelve a traer a Madrid “Greenpiss” (un desmadre eco-ilógico”) que fue creado en 2020. Una sátira que aborda, con el habitual humor de la compañía, temas como la ecología, el futuro de nuestro planeta y la supervivencia de nuestra propia especie. Recuperamos las entrevistas que les hicimos a Fidel Fernández, Luis Cao, Juanfran Dorado y Jony Elías, sus actores protagonistas, con motivo del estreno en Madrid de esta obra.

FIDEL FERNÁNDEZ
-¿Quiénes y cómo son los personajes principales que interpretas en esta función?
Interpreto tres personajes. Uno de ellos es Greta, que está en una situación amorosa que no acaba bien. Otro es un activista de Greenpiss bastante torpe, fumeta y sin memoria. Y el tercero es el gran empresario que se dedica a destruir todo lo bonito, lo bello y lo agradable que le rodea.
El más disparatado es el empresario. Sólo le importa la destrucción del planeta, llegando incluso a adaptarse a un posible futuro, bebiendo gasolina y comiendo plástico. Un exceso.

-En escena nos hablaréis de la extinción de los seres humanos, del calentamiento global, del mal uso de los plásticos, de “los nuevos modernos” ecologistas…, ¿de qué otros temas?
Con nuestro característico humor, con el que llevamos por los escenarios 35 años, en “Greenpiss” hablamos sobre la explotación animal y humana, el compromiso del ser humano y sus contradicciones al respecto y su incapacidad para salvar la Tierra.
-Eres uno de los socios fundadores de Yllana. ¿Dónde crees que está la clave de su éxito y de su permanencia?
Somos originales, con mucha energía en el escenario, sin miedo al ridículo. Llevar 35 años como compañía es un orgullo.
JUANFRAN DORADO
-¿A quiénes interpretas en esta función?
A un integrante de un grupo ecologista, profundamente comprometido con el medio ambiente, en concreto, con la contaminación ejercida por una multinacional, de sobra conocida. En la antítesis, también interpreto a distintos empleados, sin ningún tipo de escrúpulos, de esta misma empresa: el maltratador granjero, el leñador, el gestor de residuos…
-¿Qué sigue siendo lo más importante para ti cuando sales al escenario?
Tener claro que todos los días y en cada función se empieza de nuevo.
JONY ELÍAS
-Preséntanos a tus personajes…
En el bando de “los buenos” interpreto a un eco activista científico en busca de pruebas para incriminar a los personajes tóxicos. Y en el bando de “los malos” están un leñador, un juez corrupto o un nuevo vecino en el barrio negacionista y carnívoro, entre otros…
-Según tu opinión, ¿Cuáles son las mejores partes de la función?
¡Todas!. Pero si tengo que elegir algunas partes o escenas, elegiría La granja, El juicio, la oficina y los nuevos vecinos.
-En los espectáculos de Yllana son importantísimos los efectos de luz y de sonido…
Para nosotros es muy importante que todo el atrezzo y la escenografía nos ayude a la hora de narrar la historia. Todo lo que sale a escena siempre se utiliza de alguna manera u otra, incluso damos diferente uso a los mismos elementos, recreando un montón de espacios diferentes, ya sean paneles grandes o pequeños, carteles, lockers, muros, cascos…
-¿Por qué crees que continúa Yllana siendo reclamada en España y fuera de nuestro país después de 35 años?
Hacemos lo que nos apasiona y el público lo nota. Disfrutamos cada función, ensayo o viaje igual que el primer día. Vivimos por y para la comedia. Tenemos un feeling con el público cuando estamos actuando que es alucinante.
LUIS CAO
-¿A qué personajes das vida en “Greenpiss”?
Soy un activista ecologista, un empleado de una multinacional contaminada y, dentro del disparate de esta comedia, interpreto también a animales, un árbol y otros muchos más.
-¿Con qué escena de las que interpretas crees que el público se va a reír muchísimo?
Se va a reír durante toda la función pero hay una escena en una granja en la que me transformo en un pollo hormonado que es muy, muy, muy divertida.
-¿Por qué conectan los espectáculos de Yllana con el público?
La efectividad de Yllana ha estado y está en escuchar, sentir, complacer y adaptarse al público a través del tiempo. Y, además, en no ponerse límites representando sus comedias. El valor más importante es la risa del público. Es nuestra brújula y nuestro estímulo.