Juan Carlos Pérez de la Fuente es el director de esta versión de Ignacio García May de una de las obras cumbre de la Literatura teatral que nos narra la magnífica historia de una familia aristócrata rusa de finales del siglo XIX. Fue escrita por Antón Chéjov en 1903. La protagonizan unos personajes enfrentados a un dilema vital en esta tragicomedia que, según su director, «está más vigente que nunca porque, en nuestro siglo XXI seguimos cargados de interrogantes sobre cómo va a ser nuestra existencia”. En el escenario, la incertidumbre del fin de una era y un gran elenco formado por trece actores en esta producción del Teatro Fernán Gómez CCV (en colaboración con Octubre Producciones). 

CARMEN CONESA

-Si tuvieras que presentarnos la historia que narra “El jardín de los cerezos” en esta versión de Ignacio García May, ¿qué nos dirías?

Que narra la historia de una familia aristócrata rusa en el momento en el que están sufriendo la ruina económica. No han sabido gestionar bien sus propiedades y su jardín de los cerezos. Se dan cuenta de que no pueden soportar los gastos de mantenimiento y se ven obligados a subastar las propiedades, perdiendo con ello su vida, su pasado y su manera de vivir. Es el fin de una era para ellos.

-Comenta Juan Carlos Pérez de la Fuente, su director, que “la obra no solo habla de la Rusia de finales del siglo XIX, sino de personas desorientadas y perplejas en medio de una encrucijada o un laberinto que les aturde, les noquea”. ¿Qué añadirías al respecto?

Añadiría que es un grupo de personas que no se opone al cambio pero que, simplemente, no puede aceptarlo.

-Liuba Andreyevna Ranevskaia (tu personaje) es una aristócrata rusa que regresa a su finca familiar después de vivir durante años en París…

Liuba es el corazón nostálgico y quebradizo de la obra. Es el centro afectivo del Universo de “El jardín”, como dice el autor. Representa a la vieja aristocracia rusa. Elegante, culta y encantadora, aunque es incapaz de adaptarse al mundo nuevo.

-Según Ignacio García May, esta familia opta por instalarse en la acedía, esperando que las cosas se solucionen solas. Pero, según tu opinión, ¿qué buscan los miembros de esta familia?

Creo que no buscan nada. Simplemente viven, están, soportan su presente terrorífico. Están destinados a una quiebra total pero quieren estar allí comprendiendo que todo su pasado está a punto de deshacerse en mil pedazos, en cenizas. La motivación por la que se quedan allí es porque no saben hacer otra cosa.

-¿Qué tres frases del texto de tu personaje destacarías?

-”Siento un escalofrío en el alma, en todo el cuerpo pero no puedo escapar. Tengo miedo de quedarme sola y en silencio.”

-”En vez de ver tantas obras de Teatro, deberían Ustedes verse más a sí mismos. ¡Qué vulgares son sus vidas!. ¡Cuántas tonterías dicen!.”

-”¡Usted contempla el futuro con temeridad pero no será que en realidad ni ve nada ni espera nada horrible porque la vida permanece escondida a sus ojos juveniles!”.

-¿Cuáles son los temas de los que nos habla “El jardín de los cerezos” que siguen de actualidad?

Habla de la evasión o de intentar no enfrentarse a un problema grave. Habla de vivir del pasado, de anclarse en los recuerdos. Habla de no afrontar el cambio y de no luchar por adaptarnos. Es un tema Universal, de total actualidad. Nadie quiere enfrentarse a la tragedia ni a los problemas en esta familia. Y esto sigue ocurriendo en muchos ámbitos de la vida actual.

El público no lo va a olvidar. Es una de las grandísimas obras de Teatro de todos los tiempos. Es de una gran dimensión humana, muy especial y les removerá todos sus sentimientos y emociones. Es un viaje inolvidable para el espectador.

-Sin duda puedes elegir los personajes que interpretas en el Teatro. ¿Qué tiene éste en concreto para no haberlo podido rechazar?

Es una gran oportunidad. Nunca había interpretado un personaje de una obra de Chéjov. Estaba en el elenco de “Cabaret” y lo he “aparcado” para poder ensayar e interpretar a la maravillosa Liuba. Es una heroína trágica porque es frágil, compasiva y amable. Pero también tiene una faceta cómica que no provoca adrede. Esa incapacidad para actuar produce una cierta comicidad tan sutil, tan bien escrita. Va de un extremo a otro. Desde la tragedia más cruel como es la pérdida de su hijo hasta la euforia más grande. Es precioso. Tengo mucha suerte de poder interpretarla.

MARKOS MARÍN

-¿Quién y cómo es Leonid Andreyevich Gaev?

Gaev es el hermano menor de Liuba, la dueña del Jardín de los cerezos. Los dos tienen una gran sensibilidad y son seres muy emocionales. Es también un hombre incapaz de hacer frente a las responsabilidades, está lleno de buenas intenciones y de grandes defectos.  

-Según Juan Carlos Pérez de la Fuente, su director, “en nuestro siglo XXI, cargados de interrogantes sobre cómo va a ser nuestra existencia, nos encontramos con El jardín de los cerezos más vigente que nunca”. ¿Qué añadirías?

Que Chéjov sigue siendo absolutamente actual. Todas sus obras lo son.

-Sabemos que los textos clásicos hablan de temas Universales pero, según tú, ¿Cuáles son los temas principales de los que habla esta obra y que siguen vigentes?

Del miedo al cambio y de los personajes incapaces de adaptarse a ese cambio.

-Háblanos un poco de los elementos escenográficos (si lo habéis visto ya) y del vestuario diseñado por Rosa García Andújar…

En este proceso de ensayos en el que estamos sólo he visto las maquetas y los figurines. Creo que los elementos escenográficos van a ser espectaculares.

-Una de tus escenas favoritas tiene lugar cuando…

Cuando Gaev es descubierto en un acto de cobardía y decide que puede y que va a hacerse cargo de los problemas por los que atraviesa su familia.

-¿Por qué recomendarías ir a ver esta obra de Chéjov?

Encontrarse con Chéjov, especialmente con el “Jardín de los Cerezos”, sabiendo además que no le quedaba mucho tiempo de vida cuando la escribió ya sería motivo más que suficiente para venir a ver la función. Pero si a esto le sumamos que no suele llevarse a escena muy a menudo, en mi opinión por el vértigo que provoca su enorme y compleja dificultad y su belleza, entonces se convierte en una función obligatoria. Pero, por si esto no bastara, el texto es de una dolorosa vigencia.

CHEMA LEÓN

-¿Cómo es tu personaje?

Ermolái Alekseyevich Lopajin es un campesino venido a más y convertido en mercader que propone salvar la propiedad de esta familia transformándola en otro tipo de edificio.  Es un personaje que convive con el dolor de su pasado y con la necesidad de ser aceptado. Resulta decisivo en la resolución de esta historia.

-¿Qué relación mantiene con Liuba?

Lopajin persigue la salvación a través de la búsqueda del amor y la aceptación de Liuba, la dueña del jardín de los cerezos. Pero la relación entre ambos llegará a un punto sin retorno.

-Las frases de tu personaje con las que te sientes identificado son…

“He comprado la finca donde mi padre y mi abuelo fueron esclavos; donde ni siquiera se les permitía entrar en la cocina”.

Estas dos frases resumen en gran medida la carga emocional y el dolor que tiene Lopajin en su interior.

-El tema central de la obra es el final de una era y la llegada de una especie de apocalipsis…

Sin duda, es un texto clásico e increíblemente vigente. Vivimos en un momento de la Historia en el que nos han vendido un “mundo ideal” y este mundo se cae a pedazos cada día más y ante nuestra mirada impotente.

-Y una de tus escenas favoritas tiene lugar cuando…

Cuando Lopajin finalmente adquiere “el jardín de los cerezos” para llevar a cabo su “propuesta”. Es un momento en el que el público que vaya a ver la función se quedará sin respiración y el tiempo se sostiene para siempre en lo que fue. Porque ya no hay vuelta atrás.

-¿Por qué no hay que perderse esta función e ir al Teatro Fernán Gómez?

Chéjov es el más grande entre los grandes de la Literatura dramática y “El jardín de los cerezos” es quizá su pieza más madura y celebrada. Fue escrita cuando ya estaba casi muriendo y rebosa verdad. Quizás lo que escribimos justo antes de nuestra muerte sea lo más importante que hayamos dicho en nuestra vida, y quizá así fue para él. Este texto es la sublimación del teatro naturalista y está lleno de simbolismo. Es un texto muy profundo y complejo para llevarlo a escena, con unos personajes y unas atmósferas casi inabarcables. Pero Juan Carlos Pérez de la Fuente la está dirigiendo a la altura de lo que se merece esta obra cumbre.

En el elenco están también Cristina Marcos (la institutriz Carlota Ivanovna), Helena Ezquerro (Anya, la hija de Liuba), Marta Poveda (Varya, la hija adoptiva de Liuba), Juanma Cifuentes (el terrateniente Boris Borísovich), Jesús Torres (el estudiante Piotr Sergueyevich), Manuel Maciá (el lacayo joven Yasha), Noelia Marló (la criada Dunyasha), Chema de Miguel (el lacayo Firs), José Gonçalo Pais (Semion Panteleyevich, empleado en la propiedad) y Borja Maestre (caminante/mendigo). Fotografías de Javier Naval. Teatro Fernán Gómez CCV.