Por Ana Carrasco

La actriz da vida a la rebelde, brillante, culta, juguetona, apasionada y libre princesa Laura en esta versión de Teatro del Temple y la Compañía Nacional de Teatro Clásico de la comedia que escribió Lope de Vega. Una versión que ha dirigido Carlos Martín y que han escrito Alfonso Plou y María López Insausti.

-¿Cómo describirías a Laura, tu personaje?
Laura es un personaje precioso y con un arco infinito. Es una mujer brillante, culta, juguetona, apasionada y, sobre todo, muy libre. Hiperbólica y muy contradictoria como todo ser humano. Muy aragonesa en su testarudez. Ella no quiere someterse al hombre, a su poder impuesto porque sí y a su teoría de que la mujer no es igual a él. Se rebela ante eso y esto le genera enfrentamientos con su propio hermano, sus amigas, la sociedad…

400 años después sigue siendo muy necesaria esta obra y cuando aparece el amor, ha de hacer, digamos, unos pequeños ajustes en “su teoría”. Laura no es solo una mujer que cuestiona a los hombres, es alguien que ha construido un discurso para protegerse.

-La princesa Laura, defensora a ultranza de los valores de la mujer, de sus capacidades físicas e intelectuales, que en nada desmerecen a las de los hombres, está decidida a crear en Palacio una escuela de mujeres para corregir siglos de ignominia literaria…¿A qué más está dispuesta Laura?
Decide formarse, cultivarse, estudiar, para poder escribir las faltas y errores de los hombres y poder demostrar ser su igual. También participa en un torneo para demostrar su valor y, por lo tanto, el de todas las mujeres. Y ahí seguimos, teniendo que demostrar y esforzarnos el doble para ser acreditadas como válidas e iguales. Es una obra de hace 400 años pero parece escrita ayer.

-¿Con qué párrafo de tu personaje te sientes identificada? ¿Por qué?
“Que necia pensaba yo que sin el amor pudiera vivir de esta manera y al mejor tiempo faltó.” Porque no se puede ni se debe vivir sin amor.

-¿De qué temas habla esta función?
Habla de la injusticia, de la desigualdad, de los hombres, de las  mujeres, de filosofía, de las normas rígidas impuestas, del amor, del deseo, de la amistad, de los celos. De las contradicciones.

-¿Sería Laura una mujer feminista de su época?
Es un personaje ficticio pero, si hubiera existido, claro que sí. Su lucha y su búsqueda tienen que ver con lograr la igualdad entre hombres y mujeres.

-¿Qué destacarías de su relación con la dama Diana?
Mantienen una bonita y sincera amistad que se estropea un poquito cuando un hombre se interpone entre ellas, aunque todo se arregla finalmente. Es muy evidente esa complicidad cuando Laura la elige a ella para confesarle que ama, aunque no llega a decírselo… Además de ser primas, Diana también es la pupila de Laura.

-Esta obra está coproducida y dirigida por Teatro del Temple, una compañía con una larga trayectoria teatral (más de 30 años)… ¿Qué destacarías de ella como compañía?
Teatro del Temple es una compañía con mucha experiencia y una larguísima trayectoria y se nota en cada paso del proceso. Trabajar con una compañía que es un referente es todo un lujo.

El resto de personajes de la función están interpretados por Gabriel Moreno (Arnaldo); Secun de la Rosa (Julio); José Vicente Moirón (Lisardo); Xavi Caudevilla (Octavio); Nacho Rubio (Alejandro); Chavi Bruna (Augusto); Lorena Berdún (Lucela) e Itziar Miranda (Diana).

-¿Cómo son las transiciones de la puesta en escena?
Son curiosas, gracias a unos simpáticos personajes que aparecen…

-¿Qué te parece el vestuario de esta obra?
El vestuario es un sueño, una fantasía. Es muy original, divertido, habla mucho de los personajes pero no desde un prisma tradicional. Es muy emocional y, a la vez, ayuda a entender ciertos momentos de la trama. Acompaña muy bien a la comedia y le aporta un peso magnífico.

La Escenografía es una creación de Óscar Sanmartín y Carlos Martín; el vestuario ha sido diseñado por Agustín Petronio; la Música es de David Angulo; la Iluminación es un diseño de Felipe Ramos y la Asesoría del verso es de Pepa Pedroche. Teatro de la Comedia.