Por Rosa Arroyo.

Jorge Volpi, director del Centro de Cultura Contemporánea Condeduque, plantea la temporada 26/27 bajo el lema  ¿Aún podemos amar?”. Una pregunta que pone la mirada en la soledad, el poder, la identidad y nuestra forma de relacionarnos. Volpi reúne a artistas y creadores muy diferentes para acercarse al amor desde múltiples lenguajes, sin buscar una respuesta única. El resultado es una temporada que invita a mirar nuestras formas de relacionarnos y, sobre todo, a seguir haciéndonos preguntas.

-Hablemos sobre el lema “¿Aún podemos amar?”. Es una pregunta aparentemente íntima que habéis convertido en el eje de toda una temporada. ¿El amor es para ti una herramienta para mirar y entender el mundo contemporáneo?
El amor siempre ha sido el lugar donde se juega lo más íntimo y lo más político, pero en esta época esa tensión se ha vuelto casi insoportable. Vivimos en sociedades donde se intensifica el odio y donde los algoritmos explotan nuestros patrones afectivos.

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– La programación pone en diálogo las artes escénicas con la música, las artes visuales, la literatura, el pensamiento, la ciencia y las nuevas tecnologías. Esa mezcla de disciplinas es una de las señas de identidad de Contemporánea Condeduque. ¿Qué puede aportar ese cruce de lenguajes?
Nos gusta la idea de que el público entrevea el diálogo posible entre Rosi Braidotti y Jan Martens, o conectar la investigación científica sobre el amor con el movimiento de La Veronal o la teatralidad de Rodrigo García. La pregunta de si aún podemos amar no tiene una sola respuesta, ni científica ni artística. En vez de ello, optamos por un sinfín de reflexiones parciales y
complementarias.

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– En la presentación hablabas del amor como un “campo de fuerzas en el que se juegan la identidad y la libertad”, pero también como una posible herramienta de poder, capaz de domesticarnos y controlarnos. ¿Qué te interesa especialmente de esa contradicción?
Las dos cosas son verdad, como decía Octavio Paz en “La llama doble”. El amor es lo que más nos abre hacia el otro y, sin embargo, cada sociedad ha prescrito sus formas de amar, criminalizando otras.

-¿Existe para ti una determinada idea de escena contemporánea que atraviese toda la programación?
Lo que une a artistas tan distintos como Castellucci, Daria Deflorian o Israel Galván es que ninguno confía en que el lenguaje pueda decirlo todo. Las propuestas que más nos interesan son las que desconfían de sus propias certezas.

-En la apuesta de la programación de artes escénicas cuentas con artistas como Rodrigo García, Andrea Jiménez, Jan Martens, Romeo Castellucci, La Veronal, Clara Furey, Milo Rau, Israel Galván, Mohamed El Khatib, Daria Deflorian… ¿Qué buscabas al reunir miradas y lenguajes tan diferentes alrededor de una misma pregunta?
Quería que la pregunta llegara desde sitios muy distintos y que nadie la respondiera igual. Rodrigo García lleva décadas desmontando las ficciones del amor burgués; Andrea Jiménez retoma Antígona, la historia de alguien que va más allá de la la ley; Milo Rau transforma lo antiguo en una investigación sobre lo contemporáneo; Mohamed El Khatib hace teatro a partir de afectos reales, así que su colaboración con Israel Galván transformará todo ello en cuerpo; Jan Martens convierte el movimiento mínimo y obsesivo en reflejo de nuestra inquietud. Lenguajes radicalmente distintos se abren al mismo misterio.

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– También habéis diseñado una programación musical muy diversa, desde el flamenco de Chano Domínguez, Niño Josele o La Tremendita hasta propuestas de jazz y músicas contemporáneas. Incluso hay un recorrido por las canciones de amor y desamor. ¿Qué buscabas en esta parte de la programación, cuál ha sido tu hilo argumental en esta propuesta?
Queríamos un largo recorrido. Por eso hemos programado desde “el duende del Amor Brujo” hasta “los Fragmentos de un cancionero amoroso” con la que se cierra la temporada, con la música popular como una especie de biblioteca sentimental.

-Condeduque es un centro municipal, con una programación que tiene una clara vocación internacional, además de establecer colaboraciones con festivales y proyectos de Madrid. ¿Cómo entiendes la responsabilidad de un espacio cultural público?
Madrid es una ciudad abierta al mundo y pendiente de la tradición. Nuestra responsabilidad es permitir que el público que vive o visita la ciudad se dé cuenta de que Contemporánea Condeduque es un lugar donde la ciudad se piensa a sí misma.

-En tu trayectoria como escritor has hablado sobre la manera en la que los seres humanos construimos nuestra realidad y esto se ve reflejado en el ADN de la programación. ¿Hasta qué punto esta temporada es también una reflexión sobre los relatos que construimos alrededor del amor?

Tenemos una idea del amor romántico construida por siglos de novelas y canciones, y esa idea configura lo que nos parece tolerable en una relación. El teatro tiene la ventaja sobre la literatura de que ocurre en el presente, con cuerpos reales delante de otros cuerpos reales. Tendremos, así, un sinfín de ficciones sobre la gran ficción que es el amor.

-En las exposiciones y en el programa de literatura y pensamiento aparecen artistas y autores como Piedad Bonnett, Siri Hustvedt, Rita Segato, Rosi Braidotti o Juan Cárdenas, junto a proyectos como Desdobles artísticos, hablas amorosas o Descender. ¿Cómo has querido que dialoguen la creación artística y la reflexión intelectual?
La exposición de Juan López hace visible lo que el lenguaje apenas puede nombrar. El pensamiento y la literatura ven los afectos desde otros lados: Bonnett dio voz a las sutilezas del amor y la pérdida; Hustvedt hablará de la vulnerabilidad; Segato, de la violencia que atraviesa cualquier vínculo; Braidotti de formas de intimidad lejos de los viejos modelos.

-¿Qué otras propuestas ofrece la programación de esta temporada y que no debemos dejar pasar por alto?
Por ejemplo la de “Escucha Jonda”, con El Niño de Elche y Sarah Ardite que es una conversación sobre el poder del oído que va a ser difícil de clasificar. La de Kate Zambreno y Jon Vincler, una pareja que hablará sobre el amor en el arte en una especie de terapia de pareja en público al mismo tiempo. Y en unos meses informaremos de la programación de dos de los festivales que el año pasado tuvieron ya mucho éxito: Cúbit. Arte + Ciencia y Soundset.