Por Rosa Arroyo.

Libertad, cabaré y rebeldía se encuentran en este espectáculo que recupera las voces de las mujeres libertarias y el universo de las llamadas sicalípticas, dos movimientos que hicieron de la autonomía, la creación y la provocación una forma de transformar su tiempo. Escrita por Esther F. Carrodeguas y dirigida por Andrés Lima, la propuesta nace de la colaboración entre Teatro del Barrio y el Comisionado para la Celebración de los 50 años de España en Libertad.

Alba Flores

-¿Cómo llegó LIBRES!!! a ti? ¿Qué fue lo primero que te interesó de este proyecto cuando lo recibiste?

Fue Ana Belén Santiago, de Teatro del Barrio, quien nos convocó a Nüll y a mí a una reunión. Las dos hemos estado trabajando en Teatro del Barrio desde hace tiempo, tanto juntas como por separado, y ella sabía por conversaciones que hemos ido teniendo todos estos años de nuestro interés en el feminismo y el anarquismo. Lo recibí como una gran noticia porque este es de los proyectos que asumo desde mi lado artístico, pero también desde mi propio interés personal en la memoria histórica y en repensarnos políticamente.

-La obra se acerca a la historia desde el cabaré, la música y el humor. ¿Qué te está permitiendo ese lenguaje como actriz que quizá no te permitiría un relato más convencional?

El título de la función está muy bien elegido por múltiples razones y una de ellas es la libertad para estar viva sobre las tablas, fluyendo de un momento a otro con toda la diversidad de repertorio creativo que se nos ocurre y sin la
presión de tener que servir un espectáculo de virtuosismo técnico.
La gracia del cabaré es que tiene momentos de virtud, pero también cabe
lo imperfecto, que resulta incluso todavía más interesante.

-Estas mujeres lucharon por cosas que hoy nos resultan familiares, pero que entonces eran tremendamente radicales. ¿Qué has descubierto de ellas que te haya cambiado o sorprendido?

Que también luchaban con mucha soltura por cosas que ahora suenan radicales como, por ejemplo, querer abolir el matrimonio por considerarlo una forma de prostitución de las mujeres. O reivindicar guarderías en los puestos de trabajo y cabinas de lactancia. O diseñar un plan de uso de pisos desocupados, esto lo hizo la Montseny como ministra.

-Hay algo muy poderoso en la idea de mujeres que se reúnen, crean sus propios espacios y deciden tomar la palabra. ¿Qué te interesa personalmente de esa parte de la historia de Mujeres Libres?

Que son un referente. Que vivieron hitos que lograron con la fuerza de su trabajo, de su inteligencia y de su capacidad de organización. Y no solo son un referente para las luchas feministas, creo que lo son para cualquier tipo de activismo que tenga en cuenta la perspectiva de clase.

-¿Qué mujeres son tus referentes de libertad?, ¿Alguna de estas mujeres han cambiado tu perspectiva respecto a la visión que tú tenías de la libertad femenina antes de trabajar en este montaje?

Solo conocía a la Montseny y a Emma Goldman, que siempre ha sido un referente para mí. La sorpresa ha sido encontrarme con la vida, obra y pensamiento de todas las mujeres que nombramos en la obra como Teresa Claramunt, Guillermina Rojas y Orgís, Mercedes Comaposada, Lucía Sánchez Saornil, Amparo Poch y Gascón. Y no son ni mucho menos todas las mujeres clave que forman parte del tejido anarquista, hay muchas más por descubrir y reivindicar. Es asomarse a un filón de referentes que espero que sigan nutriendo libros, obras de teatro, conferencias, películas, conversatorios… Tenemos ahí un legado maravilloso del que queda mucho por explorar y divulgar.

-¿Cómo está siendo el trabajo con Laura Galán, Nüll García y Eva Valdelomar?

Se está pareciendo mucho a ser una banda de música, es precioso escuchar cómo día a día, sin hacer ningún sobreesfuerzo, simplemente de manera natural, a través del trabajo, nuestras voces empastan cada vez más. Lo digo de manera literal, mientras estamos cantando, pero también para ilustrar algo que está ocurriendo a diferentes niveles. 

-Has trabajado con Andrés Lima en otras ocasiones. ¿Qué destacarías del reencuentro con él en un proceso creativo como éste?

Me resulta interesante cómo ha cambiado mi manera de asumirle como director. Creo que en los proyectos anteriores venía yo más educada en la obediencia y en respetar lo jerárquico. Bajo la luz de los temas que estamos tratando, estoy aprendiendo a relacionarme más desde la cooperación que desde la obediencia y asumiendo su papel de director desde un liderazgo que le otorgamos por la maravilla de sus ideas y de su saber hacer. Me siento muchísimo más libre para fluir con mi propia creatividad, algo que Andrés recoge de buen grado, y a veces también para cuestionar alguna propuesta, algo que Andrés también sabe aprovechar a favor de obra.

Es una bella evolución hacia un lugar más maduro de trabajar donde todas estamos pudiendo tener espacio para desarrollarnos exponencialmente gracias a la compañía de las demás.

-En el escenario vais a hablar de libertad, pero también vais a cantar, jugar y reíros. ¿Qué lugar ocupa para ti la alegría como forma de resistencia?

Pues le da sentido y a la vez es la gasolina. Alegres no solo somos más felices, también somos más resistentes.

-Si pudieras sentar hoy a aquellas mujeres de Mujeres Libres en una butaca de La Abadía, ¿qué crees que pensarían al ver cómo contáis su historia?

Es que si estuvieran  vivas ya las habríamos liado para escribir y cocrear con nosotras. No las veo yo sentadas pasivamente en el público. Es más, ¡Ojalá nadie en el público se quede pasivo ante lo que ocurre en el escenario.!

¡Ojalá salgan con ganas de construir alegremente una alternativa mejor a cómo está organizada la vida o, al menos, que salgan dando palmas y sintiendo que estamos todas vivas todavía.!

La Composición musical y los arreglos son de Jaume Manresa y la Dirección musical y coach vocal de Pepe Alacid.

Hasta el 11 de octubre. Teatro de la Abadía.