Por Ana Carrasco.

La actriz protagoniza esta versión de Laila Ripoll (que también la ha dirigido) de la popular obra de Lope de Vega. La lleva a escena la Compañía Nacional de Teatro Clásico.
Amor y muerte son los ejes de esta «comedia» cuyo final deja un halo de escepticismo ante lo vano de la existencia.

-¿Cómo es Inés? ¿Cómo la  describirías?
Intrépida, inocente… Inés es una valiente que sabe muy bien cuáles son las normas que rigen su universo, pero no las va a aceptar así como así. Quiere poder decidir. Es muy inteligente.

-¿Qué párrafos de tu personaje destacarías? ¿Por qué?
En esta función se dicen unos versos bellísimos. Creo que muchas de las actrices de este país, en algún momento, hemos estudiado ese inicio de Doña Inés con “Y todos dicen, Leonor, que nace de las estrellas…” Son versos legendarios. Y “Apenas la blanca aurora, el pie de marfil puso en las flores de abril, que pinta, esmalta y colorea, cuando a la reja del huerto salí…” ¿Cómo te quedas?.
Es tan visual, el rayo de sol que va descubriendo poco a poco el día, es como de cine. Y Lope da pistas sobre el estado en el que está Inés, ¿no?, qué necesidad tiene de expresarse así… ¿No puede decir: al amanecer, punto?.

O ¡he salido tan pronto por la mañana que casi era de noche todavía! (descalza, sin dormir, con la legaña pegada…) . También la despedida con su amado: “¡Vete Alonso. Vete, adiós!”… Puede pasar de todo después de ese verso.

-¿De qué le habla tu personaje al público?
Del AMOR con letras mayúsculas. ¿Pero qué es el amor? ¿Es esto? ¿Es éste el verdadero amor? “¿Este incendio que abrasa mi pecho todo?”… Inés habla del amor, nos descubre el amor. Lope arranca la obra con esa afirmación: “Amor, no te llame amor el que no te corresponda” e Inés ahora lo sabe.

-Comenta Laila Ripoll que “es un cuento de miedo alrededor de la lumbre en una fría y oscura noche de difuntos, es una historia de aparecidos, de emplazados, del destino inevitable….”
Y también destacaría que es una función mágica.

-¿Por qué es diferente esta versión que ha escrito y dirigido Laila Ripoll?

Laila sitúa la obra en el romanticismo. Esta apuesta permite que lo pasional, lo inexplicable, lo sobrenatural pueda campar a sus anchas y el carácter atormentado y premonitorio de la obra se ve potenciado. No tengo ocasión de ver la función desde fuera, pero alguna vez que me he escapado al patio de butacas, me parece que esta elección es estéticamente brutal.

Teatro de la Comedia.