Por Ana Carrasco.

¿Quiénes somos cuando la imagen del espejo tan sólo nos devuelve miedo y vergüenza? ¿Qué queda de nosotros mismos cuando todo lo que creemos ser parece insuficiente? Son algunas de las preguntas que, según Javier Hernández-Simón, su director y coadaptador (junto a Ignacio del Moral), le plantea al público esta función. Hablamos con el actor Fernando Cayo que interpreta a uno de los protagonistas de esta emocionante obra.

-¿Cómo describirías a Santa?

Santa representa al tipo que, al quedarse sin empleo, todavía está en una actitud de resistencia. Es el tipo incombustible, que mantiene el calor de la amistad en la cuadrilla de amigos.

Tiene un gran sentido del humor, muy alegre, tiene muchas carencias personales, y muchos claroscuros. Quiere ser muy fuerte pero, al mismo tiempo, está muy tocado emocionalmente por la injusticia y la vida que están viviendo y el lugar en el que les ha colocado este sistema. Es un tipo que une al grupo, que acoge y que pone sentido del humor a todo. Aunque, interiormente, está muy tocado.

-¿Qué crees que simboliza Santa en el desarrollo de la función?

La resistencia. Es el “¡no nos moverán!”. Es el tipo que dice “¡yo no me rindo. Seguimos hasta el final. Habrán ganado pero no nos domaron!”.

Representa el espíritu de lucha.

-Esta función habla de “la importancia de estar unidos en los momentos difíciles, de intentar salir adelante pese a estar en el paro después de un despido industrial…”¿De qué otros temas nos habla?

Nos habla de cómo nuestra vida laboral determina todas nuestras relaciones. En la sociedad el trabajo es muy importante. Pero también nos coloca en el borde de lo robótico. Somos personas. De ser conscientes de esto. De tener autoestima.  Y nos habla también de estos procesos de adaptación cuando hay despidos masivos.

De las desigualdades sociales. Porque, a veces puedes adaptarte a los cambios y a veces no. Hay personas que no se pueden adaptar por sus circunstancias, por lo que les rodea…Habla de tener esperanza…

-Según Javier Hernández-Simón, el director de esta función, “Los lunes al sol” nos ofrece una esperanza, una línea en el horizonte para ayudarnos a seguir caminando; al menos ganar una batalla, por pequeña que sea, para demostrarte que sigues existiendo…. ¿Qué añadirías?

El gran mensaje de la obra es la importancia de estar juntos en los momentos difíciles, de tener empatía. El ser conscientes de que formamos parte de un grupo aunque, a veces, nos sintamos muy solos. Siempre formamos parte de grupos. Y también hay que recordar que vivimos en un país muy solidario y nuestra capacidad de solidaridad es máxima.

-¿Qué crees que diferencia esta función de la película homónima?

La película tiene un aroma de melancolía, de soledad, de cercanía.

La función de teatro es muy divertida, tiene mucha energía, mucho ritmo y el diseño de personajes es diferente. El reparto es muy compacto. Genera un impacto en el público. El público nos ha comentado durante esta gira de más de dos años que llevamos que “A los tres minutos me he olvidado de que existe la película con el mismo nombre”.

Es distinta. Tiene una impronta energética de sentido del humor durante toda la obra.

-¿Cómo describirías a Ana y Nata, los personajes femeninos de esta obra que interpretan Lidia Navarro y Mónica Asensio? Preséntaselos a nuestros lectores…

Los personajes femeninos son el rayo de luz. Los hombres están inmersos en una montaña de oscuridad.  Ellas están con la mirada puesta en el futuro, en el salir de allí. Están fuera del problema. Es una mirada externa tan necesaria…

-En la presentación de la función se dice que “la obra nos plantea preguntas sobre la justicia social y el sistema laboral contemporáneo, invitándonos a reflexionar sobre las desigualdades en nuestra sociedad…” ¿Qué añadirías al respecto?

Nos pone delante un espejo que nos dice que nuestra vida laboral no es lo único. Somos mucho más que trabajadores. Somos personas, amigos, familia, pareja y, después  de todo eso, somos trabajadores.

-Si tuvieras que elegir varias escenas de tu personaje… ¿cuáles serían?, ¿por qué?

Hay una escena en la que se explica lo que suponía el antes del despido, cuando ellos empezaron a trabajar. Y se recuerda que cada uno daría la vida por el otro. Y me gustan mucho las escenas grupales, con muchos chascarrillos. Y también cuando Santa defiende el estar juntos, más allá de las vicisitudes.

-¿El humor de esta versión reside en los diálogos entre los personajes? ¿Por qué es también divertida esta función?

En la película había mucho humor. Bebía del cine social italiano y de la comedia inglesa. Creo que hacer una crítica social desde el humor es fundamental. Los personajes son contradictorios, defienden unas cosas y luego hacen otras. Es una función muy divertida. Y los diálogos de besugos que tienen entre ellos son fantásticos.

-Llegáis a Madrid este mes pero ya habéis representado esta función en otras ciudades, en la gira… ¿Por qué crees que se sienten identificados con los personajes muchos de los espectadores que ya han visto esta función?

Después de dos años de gira a teatro lleno tenemos claro que los espectadores se sienten identificados con esta función.  Es muy emocionante, con mucha crítica social. Es un clásico contemporáneo.

-¿Qué destacarías de la escenografía diseñada por Ricardo Sánchez Cuerda?

Ricardo es un maestro de la escenografía. Destacaría su plasticidad y su multifuncionalidad.

Es un espacio muy evocador, con mucha poesía. Se transforma en muchos ambientes, también gracias a la maravillosa iluminación creada por Juan Gómez Cornejo e Ion Aníbal.

Y termina: “Esperamos en los Canal, con el corazón abierto, al público madrileño”.

Completan el elenco Marcial Álvarez, Mónica Asensio, Fermí Herrero, Fernando Huesca, Lidia Navarro, César Sánchez y José Luis Torrijo.

Una producción de GG Producción Escénica y Teatro del Nómada. Teatros del Canal.